Opinion

GANADOR

EDITORIAL

En su afán desmedido y revanchista de algunos sectores del Congreso de la República de rechazar toda iniciativa presentada por el gobierno del presidente Petro, le dieron el “papayaso” que él estaba esperando para meterle pueblo a sus reformas, llevando la discusión a las calles, y a su vez colocar al Senado contra la espada y la pared.

Todo proyecto de reforma presentado a consideración del Congreso de la República, tiene sus cosas buenas, regulares y malas. Ninguna en su totalidad es buena o mala, entonces, como lo afirmó el congresista caldense del partido liberal, Octavio Cardona, quienes votan sí a todo o en su defecto no, es porque no las leen, no las estudian, no las analizan y sus decisiones son pasionales más no racionales.

La intransigencia de un grupo de 8 senadores quienes se tomaron la vocería de más de 53 millones de colombianos y decidieron archivar el proyecto de ley de reforma laboral sin discutirla, obligará a que el Presidente Petro presente al Senado una iniciativa de consulta popular, la cual dificilmente será rechazada por esta Corporación.

Seguramente después de ganar la presidencia de la república, esta es la jugada más audaz de Petro quien desde ya es ganador sin importar el resultado de la consulta popular.

Y es ganador porque esta consulta será una especie de elecciones primarias en las que alineará a todas sus fuerzas, a la centro izquierda y a la izquierda colombiana, quedando listos para enfrentar las elecciones de Congreso del 8 de marzo de 2026. El país se polarizará: a un lado estarán los trabajadores, los estudiantes, los independientes, los indígenas, los afros y quienes nada tienen, y los que viven en la llamada Colombia profunda; y al otro los empresarios, los socios de los clubes, la ultraderecha, los terratenientes y la tradicional burguesía colombiana. Esto se convertirá en una lucha de clases lo que quedó demostrado con las marchas del pasado martes que llenaron plazas a lo largo y ancho del país, aún en Antioquia y el Eje Cafetero.

Después de esta consulta popular, el país seguirá avanzando a pasos agigantados hacia un realineamiento político en donde solo quedará la izquierda y la derecha, cada una con filosofía, principios, criterios y forma de gobernar completamente diferentes, así como sucede en la mayoría de los países de Europa occidental.

La aglutinación de las distintas colectividades en derecha e izquierda es buena para la democracia porque actualmente no existe diferencia alguna entre los partidos conservador, centro democrático, cambio radical, nuevo liberalismo, liberal, la U, entre otros. El gobierno de uno o del otro es de la misma tendencia.

Con el proceder del actual Congreso de la República, especialmente del Senado, los colombianos nos vamos a quedar sin saber si las reformas propuestas por el presidente Petro eran buenas, regulares o malas porque no se permitió su discusión y menos su implementación.

Entonces con qué criterio podemos calificar de bueno, regular o malo a un presidente de la república al que no se le ha permitido aplicar su programa de gobierno, el cual fue por el que se votó realmente y salió triunfador ?

En su inmensa mayoría los colombianos queremos reformas sociales que traten de solucionar problemas estructurales en la salud, la educación, el régimen pensional, las disposiciones laborales, etc.

En Colombia lo que hay que cambiar es el Congreso porque no importa el Presidente que llegue si los parlamentarios se oponen a las transformaciones sociales que quiera implementar.

Manizales, marzo 23 de 2025.

Autopista del café

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