Opinion

MAS QUE VERGÜENZA

Por: J. F. Paz – Exmagistrado / Consultor. – Presidente Tribunal de Control Ético del partido liberal colombiano.

Vergüenza sería la palabra para denominar las lamentables decisiones que en el campo penal se vienen generando por algunos jueces al conceder la libertad a presuntos implicados en atroces delitos por considerar que se han presentado fallas en la calificación de lo que se acusa por parte de la fiscalía con una valoración jurídica deficiente al decir de los expertos en estas áreas, dando lugar que por la Corporación Excelencia en la justicia se anuncien peticiones de investigaciones de fondo por parte de la reciente Comisión Nacional de Disciplina Judicial que reemplazó a la cuestionada y mal llamada Sala Jurisdiccional Disciplinaria que tanto daño le hizo a la imagen de la justicia por sus irregulares fallos y comportamiento de algunos de sus miembros.

Pero al margen de lo anotado, son muchas las críticas que se vienen haciendo al actual sistema judicial colombiano, capitulo desarrollado por la Asamblea Nacional Constituyente del 91, con la creación de varias corporaciones judiciales, Corte Constitucional, Consejo Superior de la Judicatura, Fiscalía General del Nación, como la Defensoría del Pueblo, no escapando ninguna de ellas al escrutinio ciudadano, que se pregunta si han contribuido al mejoramiento de la justicia, volviéndola pronta y cumplida, como garantía de la paz social que tanto se anhela.

La respuesta es un NO rotundo, de allí que se diga que ha llegado el momento de tomar conciencia de la imperiosa necesidad de una justicia sana, imparcial, con fallos en derecho, dejando a un lado el dogmatismo jurídico, con funcionarios y empleados con verdadero sentido de pertenencia, hoy totalmente perdido, el debido respeto por los términos legales elevados a rango constitucional y de obligatorio cumplimiento.

Pero si se pide cambios en este modelo de justicia que tenemos, también lo es para ese abogado litigante dedicado a dilatar el proceso, olvidando que litigar sin causa valedera constituye una afrenta a la buena administración de justicia y por lo tanto objeto de severas sanciones disciplinarias.

No debe olvidarse que la autonomía reclamada por la comunidad judicial se decretó con la Constitución del 91, se ha dado un mejoramiento de las condiciones locativas y logísticas para el funcionamiento de los despachos judiciales, se ha estimulado el nivel salarial, si se compara con los otros sectores de la producción, se ha consolidado la carrera judicial, avances en la sistematización para tratar de reducir la congestión y el atraso, pero a pesar de todos estos esfuerzos  logísticos, como presupuestados, sigue latente el mal y lo más desalentador día a día se incrementa.

Entonces la pregunta ¿Qué hacer? Se escuchan voces que vienen pregonando, y me sumo a ellas, que ante la dificultad de una verdadera reforma judicial que incluya la parte humana, se acuda a otros instrumentos constitucionales, como una Constituyente para este tema específico, libre de compromisos, ataduras y que actué en función de patria.

ADENDA: Como quiera que avanza el proceso electoral para el Congreso y Presidencia de la República, estando de moda las alianzas, coaliciones con el contradictor del ayer, que importante sería que ese tropel de aspirantes le dieran un repaso a las figuras electorales  del umbral, cifra repartidora, régimen de bancadas, doble militancia, cuando opera, democracia interna de los partidos, inscripción por firmas, rendición de cuentas, silla vacía, consultas internas, trashumancia, y se formen una idea sobre la importancia y seriedad que tiene un proceso electoral en la consolidación de una sana democracia, con partidos y movimientos sólidos y coherentes en sus programas de gobierno. 

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