Opinion

GRATUIDAD EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR PÚBLICA: ¿OBLIGACIÓN O CONVICCIÓN DEL ESTADO ?

Por: Wilder Escobar – Ingeniero industrial; Especialista en Finanzas Públicas; Especialista en Administración en Salud; Magister en Desarrollo Regional y Planificación del territorio y Candidato a Magister en administración pública.

La protesta social que comenzó el 28 de abril del presente año, cuyo motivo inicial fue contra al proyecto de la reforma tributaria propuesta por el Gobierno Nacional en plena pandemia, tuvo como uno de sus mayores logros la solicitud de la educación superior pública gratuita, la cual desde el año 2011 ha sido una petición constante y a la vez desatendida por los gobernantes de turno.

Al respecto es importante recordar que la educación superior es la última etapa de formación académica del ser humano a la cual llegamos después de haber aprobado la primaria y la secundaria, por lo tanto, es el momento en donde se espera que la persona desarrolle un mayor compromiso con la sociedad y la necesidad de contribuir a la construcción de una mejor calidad de vida para él y quienes lo rodean, toda vez que se eleva la capacidad para solucionar problemas, tomar decisiones y enfrentarse al cambio y la incertidumbre que propone el mundo laboral y la sociedad en general.

Es por esto, por lo que muchos países del mundo establecen como verdaderas políticas de Estado, el darle la posibilidad a todo aquel, que así lo quiera, de obtener un proceso formativo de carácter académico completo, es decir, los tres ciclos de formación, primaria, secundaria y terciaria de manera gratuita, al comprender que de esa forma logran tener una población altamente calificada y productiva que termine generando valor agregado a la sociedad y a la economía, consiguiendo de esa forma una verdadera ventaja competitiva y sostenible en el tiempo.

Canadá por ejemplo, nos cuenta a través de su primer Ministro Justin Trudeau que la educación es el mayor recurso con que cuenta el País, por lo que tiene más del 56% de su población con algún tipo de título de educación superior. Otros Estados como Finlandia, Alemania, Francia, Islandia, Noruega y Suecia tienen educación superior gratuita para todos aquellos que la deseen. Ahora bien, todos estos países tienen en común, que son altamente desarrollados y se encuentran dentro de los más ricos del mundo, por lo que se podría pensar, en su caso, como una tarea menos compleja con respecto a un Estado como el nuestro en donde las carencias abundan y los recursos son escasos, por lo que el problema podría ser de presupuesto.

Sin embargo, podemos ver que países como Argentina, Costa Rica, Bolivia, Venezuela, Uruguay y Ecuador, todos con condiciones similares a Colombia, le apuestan a la educación superior pública gratuita, al comprender que es una de las más poderosas herramientas en la lucha contra la pobreza, la desigualdad y la inequidad.

Ya es hora de pensar en una política de Estado seria para Colombia, que le brinde a todo aquel que quiera cursar el ciclo académico completo la posibilidad de que lo haga si cumple con los requisitos que le sean impuestos académicamente. Sin embargo, también es necesario comprender, que en la construcción de esa política de Estado deben participar todas las fuerzas vivas de la sociedad, y no solo un asunto de expertos y técnicos en los Ministerios de Educación y de Hacienda; debe de ser un ejercicio de prospectiva que nos permita determinar qué tipo de educación superior necesitamos de cara al futuro y los retos que nos impone.

Lo anterior, si se tiene en cuenta, que nada ganamos con que la educación superior pública sea gratuita, si posteriormente no tenemos el aparato productivo necesario para poderlos emplear y de esa forma no solo repagar su esfuerzo, sino también lograr ganarle la guerra a la pobreza e inequidad que nos agobian como sociedad.

Es claro, que la educación superior pública gratuita, es una necesidad en un Estado Social de Derecho que lucha por darnos a todos una vida digna, pero también debemos comprender, que es necesario lograr una verdadera articulación de lo público y lo privado para alcanzar la meta de una Nación altamente calificada y cualificada pero también productiva, que logre transformar su talento humano en una ventaja competitiva que nos genere a todos una mejor calidad de vida.

Nada de lo anterior será posible, si los gobernantes que elegimos, no tienen la convicción de que en la educación está la solución a muchos de los problemas que nos aquejan y la siguen viendo como una más de las muchas obligaciones que tiene el Estado.

Lo más visto

Subir