Opinion

ESTO NO VA BIEN

EDITORIAL

Algo está pasando en la alcaldía de Manizales y no son los solos comentarios de aquellos a quien Carlos Mario Marín, el primer mandatario de los manizaleños, señaló en su facebook live de esta semana como los viudos del poder en un intento desesperado de desviar la atención pública.

La renuncia de Matilda González Gil a la Secretaría de la mujer y equidad de género de Manizales, a quien nombró y sostuvo en el cargo contra viento y marea, hizo público un secreto a voces: los malos tratos del alcalde Carlos Mario Marín hacia sus subalternos. Fue ella, su amiga cercana, quien lo dejó en evidencia.

Tanto va el cántaro al agua hasta que por fin se rompe. Llegó el día en el que los funcionarios del alcalde Carlos Mario Marín no aguantaron más su suplicio y salieron a contar lo que sucede al interior de esta administración.

Dicen que los Consejos de Gobierno convocados por el alcalde, son una tortura para sus secretarios, directores y gerentes. Gritos, recriminaciones, golpes sobre la mesa, malos tratos, palabras de alto calibre y pataletas, hacen parte ya de la agenda.

Así no se puede gobernar una ciudad y ningún municipio. Quienes pensaron que Carlos Mario Marín por su juventud y sus excentricidades podría ser un buen gobernante, se equivocaron. El ser joven no es garantía de buen administrador, y menos por los espectáculos circenses que presentaba en el concejo.

Manizales no avanza, se estancó. Con tristeza y desconcierto los manizaleños observan como proyectos tan importantes y a punto de materializarse por la alcaldía anterior, se están esfumando. Claro ejemplo la PTAR, viejo anhelo manizaleño, cada día se embolata más y más, los costos aumentan por el incremento del precio del dólar, y lo más seguro es que se perderán los recursos del gobierno nacional destinados para ello.

La distancia de la alcaldía con el gobierno departamental es cada día más grande. El alcalde pretende que la gobernación le financie en gran parte su proyecto de cables aéreos y ha condicionado el dialogo a ello. Los comerciantes, especialmente los nocturnos, no quieren saber de él. Los taxistas y conductores de servicio público lo detestan y los empresarios no confían.

Dónde están las organizaciones políticas que avalaron y apoyaron a Carlos Mario Marín para la alcaldía ? Dónde están los concejales de la coalición de gobierno en Manizales ?. Dónde están los financiadores de esa campaña ?. Le están debiendo una explicación a la ciudad. Por algo las Directivas Departamentales del Partido Verde en Caldas se oponían a que le dieran el aval. Ellos lo conocían suficientemente bien y sabían que sería un chasco.

Eso no se lo merecía Manizales y esa elección equivocada es producto de odios políticos que no valoran la experiencia y capacidad de muchas personas cuyo único pecado es pertenecer a los partidos políticos tradicionales.

Ni todos quienes militan en partidos políticos tradicionales son malos, ni todos los jóvenes son buenos.

Pensilvania, 15 noviembre 2020.

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