Opinion

EN CAÍDA LIBRE

Por: J. F. Paz – Ex magistrado / Consultor.

Los hechos están dando la razón. El país pasa por una anarquía y descomposición social donde un gran porcentaje de la clase política como sector financiero son responsables de la crítica y grave situación por la que atraviesa Colombia, aunado a la estolidez de un pueblo que sigue apoyando con su voto a unos dirigentes, muchos de ellos cuestionados por sus actuaciones que atentan contra la ética y la moral pública.

Recordar como por la década de los 90 el instinto popular estimuló y precipitó una reforma constitucional ante la inmoralidad y desorden institucional, semejante al momento que se vive, clausurando el Congreso, Arca de Noé de la clase política, cerrado y abloquelado contra cualquier intento de renovación y cambio.

Pero pareciera que después de 30 años de esa experiencia los Congresos siguientes no aprendieron la lección desatando sobre el país un diluvio de corrupción de hechos antiéticos, escándalos de transcendencia nacional, uno de ellos el de un senador de apellido Vulgar, perdón Pulgar, seguros de su poder, su inviolabilidad y una justicia laxa cuando esos casos llegan a su conocimiento.

Un Congreso donde con contadas excepciones, corrompieron la representación y el sufragio, con la compra de votos, perfeccionando el auténtico clientelismo institucionalizándolo en la gobernabilidad, regresando a una especie de feudalismo político regional.

A ese oscuro panorama se le debe agregar la cantidad de acuerdos, coaliciones, componendas, para la elección de un Presidente del Congreso (debió darse ayer 20 de julio), candidato cuestionado judicialmente, con graves señalamientos de haber infringido la ley penal, representante de una casta política con dudosos antecedentes y procederes, que en lugar de limitarlo para esa dignidad, lo exhibe como trofeo, patentizando la desfachatez parlamentaria, sin considerar lo que se avecina con la elección de Procurador General, Defensor del Pueblo, y Magistrado de la Corte Constitucional, que por lo que se rumora nada bueno se espera para desfortuna del país.

Una y otra vez habrá que repetir: La imperiosa necesidad de buscar y elegir ciudadanos honestos, y probos, que dignifiquen la política, la enaltezcan y la salven, porque como vamos, vamos en caída libre hacia el despeñadero.

ADENDA: Con ocasión de los 172 años de fundado el Partido Liberal Colombiano por José Ezequiel Rojas Ramírez, unos breves comentarios sobre su génesis histórica.

Recordar que de los partidos políticos actuantes, los más antiguos son los dos partidos tradicionales ingleses: los Whigs, quienes comenzaron a llamarse “Liberales” solo hasta 1.868 y los Tories, inicio del partido conservador, el tercer partido más antiguo y que aún existe es el Partido Demócrata de los EE UU, luego los dos partidos uruguayos, el Colorado y el Blanco o Nacional, siguiendo en ese orden como sexto el Partido Liberal Colombiano surgiendo como tal el 16 de julio de 1.848, el séptimo el Partido Conservador de Colombia, fundado el 4 de octubre de 1.849 por Mariano Ospina Rodríguez.

Como hecho histórico se resalta que los dos fundadores de los partidos tradicionales de Colombia, Ezequiel Rojas y Mariano Ospina, participaron en la conspiración de la noche septembrina en contra de la vida del libertador Simón Bolívar, el primero como campanero desde la casa del coronel White, mientras que el segundo ingresaba con sus armas y seguidores a los aposentos de la casa presidencial denominada como hoy San Carlos, sede de la cancillería.

En otra adenda expondremos que sucedió en ese 16 de julio de 1.848, un domingo día de la virgen del Carmen, en un país donde el 90% era analfabeta y Bogotá una pequeña aldea de 40.000 habitantes, cuando se publica en el periódico bogotano “EL AVISO”, un artículo titulado, “LA RAZON DE MI VOTO”, cuyo autor era Ezequiel Rojas.

Larga vida a esa ideología liberal.

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