Opinion

La viga en el ojo ajeno

Por: Mario Arias Gómez

Nada bueno presagia la creciente impopularidad del parapléjico presidente Duque. Desaprobación cosechada durante los nueve eternos meses que lleva administrando al país, que no dirige.

Inocultable situación que los alzafuelles intentan contrarrestar, con un crecimiento irreal de ‘followers’ (seguidores), que pasaron por arte de birlibirloque, en un escaso mes, de 300.000 a 800.000 ‘admiradores’. ¡Ya voy toño!

Rechazo fundamentado en el hecho de vivir más preocupado por los problemas del vecino, al que le recomienda: “Ponerse del lado correcto de la historia”, mientras desatiende las dificultades que debe enfrentar prioritaria e internamente. Historia que no es su fuerte, al recordarse la catedralicia metida de pata, al recibir muy ufano al Secretario de Estado americano, a quien le soltó esta perla: “Hace 200 años el apoyo de los padres fundadores de Estados Unidos, a nuestra independencia, fue crucial. Recibirlo nos llena de alegría y honor”, considerado por los historiadores como irrelevante. Blanco de burlas, de críticas, dada la tentativa de reescribir la historia. Fiasco comparable al ¡Viva España! -frente a de Gaulle- del paladín del Paletará.

Ignorancia reiterada con la apostilla que le mereció el fracasado show de la ayuda humanitaria, que resaltó -además- la falta de criterio, al declarar como “equivalente a lo que fue la caída del muro de Berlín”, uno de los sucesos más trascendentales del siglo XX. Patético y sonámbulo Presidente, cuya desgastada muletilla la prescribe al que se le atraviesa. La última, a la cúpula militar del usurpador, adicionada de la “búsqueda de la libertad, democracia y reconstrucción institucional”. Olvida que en casa del ahorcado no se menciona la soga.

‘Institucionalidad’, “recuperación democrática”, que a mañana y tarde prédica para Venezuela, y que no practica en su patria. Impasible pasa por alto la masacre de líderes sociales; el asesinato de los 103 exmiembros de las Farc, luego de suscrito el ‘Acuerdo de Paz’. Reconstrucción institucional, desconocida por el deslenguado min-Defensa -cuya CENSURA, a última hora fue aplazada por la Cámara, soportada en la disculpa, que sin investigar dio de la impía ejecución extrajudicial del exmiliciano, Dimar Torres, llevándolo a poner en la picota pública -con el silencio cómplice del Presidente- al corajudo y desautorizado General que, dando ejemplo de dignidad, honradez profesional, tuvo las agallas de reconocer el error, pedir público  perdón, saltándose el conducto regular.

Institucionalidad alterada, por las descabelladas objeciones a la ley estatutaria de la Jurisdicción Especial para la Paz, previamente resueltas por la CC, hundidas -en buena hora- junto a las Reformas: Política y Justicia’. Humillantes derrotas, que al estilo Maturana (“Perder es ganar un poco”), recabó como triunfos la muy ‘caripelada’ min-Interior. Despelote institucional al que se agregó el cavernario y defenestrado fósil Ordóñez, mefítico reptil que se negó a rectificar la salida en falso en la OEA, menospreciando a sus jefes -Presidente y min-Relaciones-, aupado por la vicepresidenta, que lo graduó como ‘General de cuatro soles’, sin que los portadores del cuarto sol -comandantes de las Fuerzas Militares; Fuerza Aérea; jefe de Estado Mayor Conjunto; Armada Nacional; Ejército- replicaran el ultraje.

Lodazal en el que vive el Presidente, quien -sin embargo- reivindica como pilar de la democracia, a la AN venezolana, mientras los ´macías, obdulios’, hacen lo imposible -con anuencia presidencial- por entorpecer, deformar, diferir las sesiones del maltrecho e irredimible Congreso, en busca de interferir la toma de decisiones no compartidas por el ejecutivo. Nimbus -color ´naranja’- que cubre la lapidada nación.

Institucionalidad desconocida, con el burlesco galimatías de la rebaja del IVA, a la gasolina -de 19 al 5 %-, propuesta en el PND, para subsanar el 1,4 % faltante del PIB, en el Fondo de Estabilización, aparentando una falsa reducción del precio, desmentida por el subdirector del DNP. Abundancia de imprudentes promesas populistas, que el Gobierno no está en condiciones de cumplir. Agréguese la adopción de sobrearanceles a la confecciones y textiles, que supuestamente protegerían la industria nacional (contrario al TLC). Finalmente, la iniciativa -sin estudios actuariales- de los traslados ‘exprés’ de las AFP hacia Colpensiones, en contradicción con la Ley 797/2003. Recursos invertidos -en gran parte- en fondos de capital privado y deuda pública, soportes de los programas: Innovación, infraestructura.

Soberanas, inéditas burradas, cátedra de hipocresía, desgobierno, en que cada Ministro hace lo que le da la puerca gana. ‘Remémber’: minHacienda y min-Agricultura, rivalizando, peleándose por quién se quedaba con los recursos para la vivienda rural. Contradicciones, que tienen al país, ad portas de una costosa degradación del riesgo-país.

Bogotá, D. C. 15 de mayo/2019

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