EDITORIAL
En un momento de desespero e impotencia, el alcalde de Filandia Quindío expresó la semana pasada a los medios de comunicación: “No necesitamos más visitas protocolarias, fotografías ni anuncios generales”, pronunciamiento hecho al ver que los días pasan, casi dos meses del terremoto del 10 de agosto, y las ayudas del gobierno nacional no llegan.
De acuerdo con voceros oficiales, estas ayudas enfrentan demoras administrativas y operativas. Nadie sabe dónde están los recursos del Fondo Milagro fue creado por el Decreto 1370 del 9 de septiembre de 2026 para canalizar la asistencia y reconstrucción. Tampoco hay claridad sobre dónde reposan las multimillonarias ayudas recibidas.
Toda la carga de reconstrucción y asistencia a los afectados por el terremoto fue descargada a los municipios y a los departamentos porque hasta ahora el Gobierno Nacional no ha transferido recursos económicos y en sus visitas a los sitios afectados, han manifestado que no disponen de ellos.
La Personería de Pereira denunció las trabas institucionales y requisitos rígidos que dificultan que las familias afectadas reciban a tiempo los subsidios de arrendamiento temporal.
Por otro lado, los aportes anunciados con bombos y platillos por parte de grupos económicos, resultaron siendo obras por impuestos, o sea ninguna donación. Lo que aporten, les será descontado de los impuestos que deben de pagar en la vigencia. Estos ricos de filantropía no saben y menos de sacar de su bolsillo para apoyar a damnificados. Sólo posan para la foto. No fue es un acto desinteresado, sino un favor condicionado o un beneficio propio disfrazado de bondad.
El Fondo Milagro fue planteado por el Gobierno Nacional como el principal instrumento para canalizar las obras de recuperación de las regiones afectadas por el terremoto, sin embargo, su puesta en marcha administrativa continúa pendiente. Requiere de la constitución de un patrimonio autónomo mediante un contrato de fiducia mercantil, la implementación del manual de contratación y la constitución del consejo directivo en funciones.
Era la esperanza como el mecanismo ágil e idóneo para la reconstrucción. Fue diseñado para administrar recursos destinados a la asistencia humanitaria y la reconstrucción de viviendas, hospitales, colegios, vías y otros sectores afectados por la emergencia. Entre los los dineros previstos aparecen $624.656 millones incorporados el 17 de septiembre de 2026 al presupuesto general de la nación para atender la emergencia, los cuales, a la fecha, no ha sido trasladados al Fondo Milagro y siguen bajo administración directa del Ministerio de Hacienda y Crédito Público. Estos proceden de un crédito de 200 millones de dólares del Banco Mundial.
También se habla de 47 millones de dólares que donaron EE UU, China y Emiratos para los damnificados del terremoto y que aún no han sido incorporados al presupuesto general de la nación ni al Fondo Milagro.
La demora genera interrogantes mientras miles de damnificados esperan soluciones los recursos del Gobierno Nacional no llegan a las regiones. Según los datos citados en la información oficial, el terremoto dejó 36.327 viviendas destruidas, 201.939 averiadas y 759 edificios colapsados, con más de 466.000 personas afectadas en 497 municipios.
En contraste, las ayudas ofrecidas y administradas directamente por sus donantes como la cantante Shakira, ya se están ejecutando y las obras de reconstrucción, especialmente en infraestructura escolar, en plena marcha.
En síntesis, hasta la fecha: Mucho show poca solución real para los damnificados del terremoto del 10 de agosto por parte del Gobierno Nacional.
Manizales, octubre 04 de 2026.











