Opinion

FUEGO AMIGO

EDITORIAL

Esta semana que termina se inició el proceso de empalme entre el equipo del Presidente electo, Abelardo de La Espriella, y el gobierno saliente de Gustavo Petro, tanto a nivel nacional como departamental, bajo la coordinación del también electo vicepresidente, José Manuel Restrepo.

Una vez se conocieron los nombres de las personas integrantes de estos equipos de empalme, surgieron las primera diferencias entre muchas personas que estuvieron muy activas durante la campaña del tigre y se vieron ignorados para integrar estas comisiones, especialmente en los distintos departamentos.

Estas inconformidades se fundamentan sobre la forma como fueron constituidos los equipos de empalme en los departamentos, lo cual, segundo parece, fue a dedo y al antojo de una o dos personas con quienes se entendió el nivel central de la campaña de De La Espriella. Algunos piensan que otros están ganando padrenuestros con indulgencias ajenas.

Como era de esperarse, esta situación .ya generó las primeras fracturas al interior de la organización del presidente electo, en unos casos por celos y en otros por afán de protagonismo. Es una especie de medición de fuerzas a ver quién tiene mayor cercanía e injerencia ante el presidente electo. De La Espriella, muy habilmente, descargó toda esta responsabilidad en su vicepresidente.

En el fondo estas diferencias no son más que la preocupación de algunos de quedarse por fuera de la repartija burocrática porque, como dice el adagio popular, el que pega primero pega dos veces.

La constante en todos los equipos de empalme departamental es que están integrados en su mayoría por personas de gremios, independientes, influencer, periodistas que no estuvieron de lleno en la campaña de el tigre, lo que ha generado celos entre quienes sí estuvieron desde el principio y creen tener derechos adquiridos. Con esas manifestaciones de inconformidad están cobrando por ventanilla lo que se suponía era un trabajo o servicio dsinteresado y por la patria. Finalmente no fue así, Eran burócratas en el asfalto en busca de puesto.

Todos los días revisan los periódicos y las redes sociales y al ver que sus nombres no suenan para nada, empiezan a sentirse traicionados por el nuevo gobierno, que entre otras cosas, nada les prometió.

En cuestión de semanas, otra acción del presidente electo, Abelardo de La Espriella, tocará los intereses de los partidos políticos que abiertamente, o por debajo de la mesa, lo apoyaron para conseguir su objetivo electoral. Se trata de la presentación de la organización política que se denominará “Defensores de la patria” que a través del sistema de Grupo Significativo de Ciudadanos, presentará candidatos a Concejo y alcaldías municipales, Asambleas departamentales y Gobernaciones.

“Defensores de la patria” llegará a disputarse el voto de la derecha y en este juego, el principal damnificado será el partido centro democrático. Ahora a los jefes políticos locales de los partidos liberal, conservador, La U, cambio radical, entre otros, les tocará colocarse a cuidar su electorado para que no se les desplace hacia las húestes de De La Espriella y se les descuadren las cuentas. En otros términos; víctimas de su propio invento.

Si esto es sin empezar oficialmente el gobierno de Abelardo de La Espriella, lo que viene será muy interesante.

Jardín Antioquia, julio 05 de 2026.

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