Opinion

EL VOTO GANADERO ES POR EL CAMPO Y LA PAZ

José Félix Lafaurie Rivera

Por: José Félix Lafaurie Rivera – Presidente FEDEGÁN.

Hoy creo en lo mismo que hace 12 años: “El imperio de la Ley como máxima norma de convivencia y “llave” de una paz perdurable; la seguridad para todos como derecho inalienable y bien fundante para cualquier proyecto de desarrollo y de Nación; el respeto a la legítima propiedad privada, la recuperación del campo como política de Estado…”

Así escribía en junio de 2014, en mi ejercicio semanal de compartir opiniones con los colombianos, cuando Santos, con altos niveles de desaprobación, buscaba reelegirse sometiendo al país a la encerrona de ser amigos o enemigos de la paz.

Para entonces, FEDEGÁN era víctima de una persecución oficial sin precedentes y ejemplo de lo que le esperaba a “los enemigos de la paz”, que no lo éramos, pero sí de las negociaciones que ofrecieron impunidad y acordaron una reforma rural con quienes habían destruido el campo y perseguido a los ganaderos durante décadas.

En noviembre de ese año, Santos aceptó la invitación a nuestro Congreso Nacional, solo para tratar de vender “su paz” e indisponer a los ganaderos contra su dirigencia gremial con una advertencia amenazante: “los gremios no están para hacer política”.

¿Por qué estas remembranzas? Primero, porque, entonces y ahora, mi credo es el mismo, sobre todo en la recuperación del campo como condición necesaria para la paz. No en vano, veinte años atrás, en noviembre de 2004, cuando me dirigí por primera vez a los ganaderos colombianos, afirmé que “La violencia nació, creció y está envejeciendo en el campo, y por ello, para ganar la paz, es preciso ganar el campo primero”.

Y segundo, porque, mal que le pese a Santos, reivindicamos el derecho en democracia de las organizaciones de la sociedad civil, entre ellas los gremios, a asumir una “posición política” frente a quien los gobierna o los ha de gobernar. Lo contrario es mordaza.

Precisamente, en uso de ese derecho, la Junta Directiva de FEDEGÁN, con representación verdaderamente nacional, porque ganadería hay en todo el país, le expresó su apoyo al candidato Abelardo de la Espriella, considerando que, a la luz de sus propuestas, es quien mejor expresa los intereses y expectativas de la ganadería.

Sabemos que la recuperación del campo es la promesa gubernamental incumplida por antonomasia y que, dado el consecuente abandono en el que la violencia se volvió paisaje, cumplirla no es cosa fácil. No pedimos milagros a la “patria milagro”, pero sí derroteros claros y política pública con realismo y vocación de permanencia.

Pedimos la revolución de las vías terciarias, ancladas en el siglo XIX para conectar al campo con la Colombia urbana del XXI; y en la misma dirección, pedimos CONECTIVIDAD, una carencia vergonzosa y sintomática del abandono rural.

Pedimos crédito de fomento exclusivo para los eslabones primarios de las cadenas agroalimentarias, con asistencia técnica y condiciones acordes con el potencial agropecuario del país. Pedimos el rescate de AGROSAVIA y de los programas de Ciencia, Tecnología e Innovación que están en la base del desarrollo. Pedimos solución definitiva a la trazabilidad, que se atraviesa al potencial exportador ganadero.

Pedimos catastro y predial que consulten la realidad productiva de la tierra y, por supuesto, respeto a su legítima propiedad. Pedimos riego y servicios, educación y salud rural. En fin, pedimos devolverle al campo su dignidad como proyecto productivo y de vida.

Por ello, como también escribí en junio de 2018, cuando asomó por primera vez la amenaza socialista: “La segunda vuelta presidencial no puede ser, para los todavía indecisos, una escogencia menor, insignificante”.

Hoy añado: debe ser una decisión responsable. Nos va en ello la recuperación del campo y… la paz de Colombia.

@jflafaurie

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