Tinto Político

Inicio de sesiones ordinarias: ¿control político o formalidad vacía?

Concejo Chinchiná

Este 4 de mayo de 2026, en el seno del Honorable Concejo Municipal de Chinchiná, se dió apertura al periodo ordinario de sesiones por parte del señor alcalde. No se trata de un acto protocolario más: es, o debería ser, la oportunidad real para ejercer control político efectivo frente a las decisiones que hoy inquietan a la ciudadanía.

Durante este mes, los concejales tienen en sus manos la posibilidad y la responsabilidad de confrontar la realidad fiscal del municipio. ¿Se debatirá con seriedad el comportamiento de las tarifas del impuesto predial? ¿O continuaremos en la opacidad, mientras otros municipios como La Dorada ya han tomado decisiones para aliviar la carga de sus contribuyentes? La comparación no es caprichosa: es evidencia de que sí existen caminos distintos cuando la voluntad política acompaña el interés general.

Igualmente, resulta inaplazable revisar la situación del impuesto de industria y comercio. Los comerciantes, motor económico del municipio, merecen respuestas claras frente a los cobros que muchos consideran desproporcionados. No basta con recaudar; se requiere justicia tributaria y, cuando corresponda, mecanismos efectivos de devolución o ajuste.

A ello se suma el polémico incremento de las zonas azules. De nuevo, el ejecutivo parece ir más allá de lo autorizado por el propio Concejo Municipal, desconociendo los límites establecidos en los acuerdos vigentes. Esta situación no solo plantea dudas jurídicas, sino que golpea directamente el bolsillo de los ciudadanos, en medio de una economía que ya enfrenta suficientes tensiones.

Es momento de que los concejales comprendan que su curul no es un espacio decorativo, sino un mandato ciudadano. La confianza depositada en ellos exige debate, rigor y, sobre todo, independencia frente al ejecutivo. Los últimos dos años han estado marcados por autorizaciones concedidas sin el suficiente análisis ni control. Ese ciclo debe terminar.

Hoy más que nunca, la opinión pública observa. Y no solo evaluará las decisiones que se tomen, sino también los silencios. Porque en política, callar también es decidir.

Es la hora de actuar, concejales. Por el bien de Chinchiná… y por el suyo propio.

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