Por: J. F. Paz – Exmagistrado / Consultor. – Presidente Tribunal de Control Ético del partido liberal colombiano.
Una gran verdad. Un pais dividido social y polìticamente, agravado por las protestas y marchas auspiciadas por el inquilino presidencial , los atentados contra las fuerzas del orden , los paros armados patrocinados por la insurgencia armada, el obscuro panorama social de las gentes de Còrdoba, que sufren las consecuencias de la indolencia gubernamental, sin considerar el momento polìtico electoral a escasas dos semanas de unas elecciones que señalaràn el futuro de la naciòn, comicios que se esperan se desarrollen dentro de un marco de transparencia y orden institucional.
Se ha sostenido que este fenòmeno social puede tener su origen en diferentes causas, que van desde la desigualdad ideològica en ciertos sectores poblacionales, hasta las de caràcter econòmicas, polìticas y sociales, cuando estos se reparten entre posiciones opuestas, por la ausencia de diàlogo, donde cada parte desconoce la validez de la otra, con un resultado de violencia y otros tipos de enfrentamientos que no se quisieran repetir, etapa vivida en el pasado.
Lo cierto es, que la causa màs visible de la polarizaciòn es la polìtica, referida a la divisiòn de opiniones en materia pùblica, manejo del estado y del proceso denominado la paz total, ubicàndose en polos opuestos , conocidos como extrema derecha y extrema izquierda.
Lamentablemente la paz que debe ser una polìtica de estado , se està convirtiendo en un tema de divisiòn de los colombianos, que en lugar de traer esperanza, està generando intranquilidad donde entran en juego las tendencias polìticas, unas lideradas por un ex presidente y otra la del dogmàtico establecimiento.
Ahora bien, creo no equivocarme, en que todos los que habitamos esta naciòn tenemos una aspiraciòn añeja, de reconciliaciòn total, aceptando el debate, el disenso, la crìtica, exponiendo la verdad, dejando de lado las imposiciones, el dogmatismo, la mezquindad y la arrogancia de poder( que es efìmero) , si en verdad lo que se pretende es la reconciliaciòn entre todos los colombianos.
Ha llegado el momento en que la mezcla explosiva de democracia y guerra sucia en que vivimos , pueda resolverse bajo la condiciòn de hablar siempre con la verdad, siguiendo la frase evàngelica.
ADENDA UNO. ¿Hasta cuando la sociedad colombiana y los organismos de control disciplinario vamos a tolerar los desplantes, la patanerìa , la burla a la ley vigente, desacatos a los organismos judiciales , la indolencia con las reclamaciones por la pèsima y dolosa atenciòn a la salud de la poblaciòn?, por parte del Min salud, en mala hora titular de esa cartera.
Como si fuera de poca monta lo anterior , su abusiva y descarada participaciòn en polìtica partidista con el presupuesto, entregando ambulancias, unas nuevas, otras no tanto, en compañia de aspirantes al Congreso, afìn a la linea ideològica del histèrico funcionario estatal, como lo denunciò un medio televisivo el pasado fin de semana.
La pregunta que nos formulamos es: ¿existe una Procuradurìa atenta a estos desafueros gubernamentales, o solo es de figuraciòn burocràtica?
ADENDA DOS. Por esa misma senda politica electoral transita el procesado Mintrabajo, promocionando en sus visitas regionales una Asamblea Nacional Constituyente.
La casa de Nariño, como los despachos ministeriales constituidos en jefaturas de debate de un aspirante presidencial del campo gubernamental.
Lo anterior sin considerar lo afortunados los parientes cercanos al ministro (esposa, hija, hermano), con los millonarios contratos estatales con las diferentes dependencias oficiales, segùn recientes denuncias pùblicas. Un nuevo estilo del cambio.
*Ex magistrado.













