Opinion

Un año para debatir con altura y apostarlo todo

Daniel Moreno Verhagen

Por: Daniel Moreno Verhagen – Abogado, especialista en Gobernanza y Desarrollo Territorial.

El año apenas empieza y ya se siente distinto. No por el calendario, sino por el ambiente. 2026 no es un año cualquiera: es un año electoral. Y en Colombia, eso significa algo más que urnas y campañas. Significa tensión, ruido, expectativas altas y nervios sensibles.

Volverán las consignas, los bandos, las verdades absolutas. La polarización, que nunca se fue del todo, retomará fuerza. Las encuestas ya empiezan a mostrar liderazgos claros tanto desde la izquierda como desde la derecha, y ese simple hecho activa emociones, miedos y esperanzas en partes iguales. Cada cifra se lee como triunfo o amenaza, nunca como dato aislado.

Pensar que la política va por un lado y la económica por otro, es alejarnos de la realidad. Hace una semana se decretó el estado de emergencia económica y social, con decretos de alto impacto tributario y fiscal. También, pasó la noticia de que el salario mínimo subió un 23% y llegó a los dos millones de pesos con auxilio de transporte. Para muchos, un ajuste necesario frente al costo de vida. Para otros, una preocupación legítima por el impacto en los negocios, el empleo y la sostenibilidad empresarial. Una misma decisión, múltiples efectos. Política pura.

Por eso, este año exige algo más que tomar partido. Exige hacerlo bien. Aislarse del debate público, mirar con distancia lo que ocurre o refugiarse en el silencio tendrá un costo alto para todos. La democracia no se sostiene solo con votos, sino con participación responsable, con discusión informada y con la capacidad de debatir sin destruir. Salir a construir confianza en las decisiones públicas y empresariales es una tarea urgente, especialmente cuando el ruido amenaza con taparlo todo.

Que este nuevo año nos encuentre con salud, serenidad y propósito. Que traiga éxitos y prosperidad para nuestra región y para nuestra gente. Colombia necesita motivos para seguir creyendo, y esos motivos se construyen todos los días: con prudencia, con altura en el debate y con la convicción de que, incluso en tiempos de polarización, es posible pensar diferente sin dejar de caminar juntos. Y que pase lo que pase, al final de este nuevo año no podemos dejar de creer en Colombia. 

Manizales, enero 1º de 2026.

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