Desde hace varias semanas, la presencia del empresario Juan Diego García viene despertando un interés creciente en las bases liberales del departamento, especialmente entre aquellos militantes que ya no reconocen en el representante Octavio Cardona el liderazgo natural de la colectividad en Caldas. No se trata de un inconformismo aislado ni estrictamente local: este llamado empieza a sentirse también en el escenario nacional.
Muestra de ello es la agenda política que el empresario y su equipo han venido adelantando con varios senadores del nivel nacional, en encuentros desarrollados en departamentos como Atlántico, Valle del Cauca y Risaralda, así como en la capital del país. Espacios de conversación donde se comparten visiones, se contrastan diagnósticos y se exploran coincidencias programáticas alrededor del futuro del liberalismo y su relación con los sectores productivos.
En Caldas, entre tanto, comienza a consolidarse la nueva casa liberal, un sector que reivindica la historia del partido, pero que al mismo tiempo expresa su distancia frente a una dirigencia que hoy no logra representar a buena parte de sus bases. Esta nueva corriente parece identificarse con una forma distinta de hacer política: prudente en el discurso, decente en las formas y con una marcada impronta empresarial que ha venido ganando reconocimiento en el departamento.
La aparición de esta “otra casa liberal” no busca romper con las banderas tradicionales del partido, sino rescatarlas y proyectarlas hacia una nueva generación de liderazgos. Es, en esencia, una invitación a esos liberales que hoy no se sienten representados por la dirigencia departamental actual para que miren hacia nuevos referentes, mantengan viva su identidad política y participen de un proceso de renovación que ya empieza a tomar forma.














