Por: Daniel Canencio – Consejero Municipal de Juventud La Dorada Caldas.
El sábado 26 de abril viví uno de esos momentos que reafirman el sentido de mi compromiso como líder juvenil: la consolidación del grupo Juventudes en Movimiento La Dorada, un espacio donde más de 40 jóvenes líderes del municipio decidieron unirse para soñar, actuar y transformar nuestro territorio.
Esta no fue una actividad cualquiera. Fue un verdadero encuentro de voluntades, energías y propósitos. Nos reunimos para reconocernos como jóvenes con capacidad de incidencia, para formarnos y, sobre todo, para construir un grupo sólido que represente el sentir de las juventudes doradenses dentro del proyecto político Gente en Movimiento. Una apuesta que no solo nos convoca desde lo ideológico, sino desde el deseo profundo de hacer las cosas bien, con sentido y de cara a las necesidades reales de nuestros barrios, veredas y comunidades.
Durante la jornada realizamos un taller de liderazgo juvenil con enfoque experiencial, donde cada actividad fue pensada para activar nuestras habilidades de liderazgo, comunicación, empatía, resolución de conflictos y trabajo en equipo. Fue hermoso ver cómo cada joven se enfrentó a retos que sacaron lo mejor de sí: su creatividad, su capacidad de escucha, su liderazgo natural. Porque el liderazgo no se impone, se cultiva… y eso fue precisamente lo que hicimos juntos.
Me sentí profundamente orgulloso de cada uno de los y las jóvenes que aceptaron esta invitación. Verlos comprometidos, participativos y con ganas de seguir construyendo procesos me llenó de esperanza. Porque cuando nos movilizamos con convicción, no hay obstáculo que nos detenga.
Este grupo no es un capricho, es una necesidad. La juventud necesita espacios reales de participación, donde podamos formarnos políticamente, donde podamos aportar, donde no se nos utilice como cifras de asistencia, sino como agentes de cambio. Juventudes en Movimiento La Dorada será ese lugar para muchos y muchas, y me emociona saber que apenas estamos empezando.
A los jóvenes de La Dorada y del departamento de Caldas: este es el momento de alzar la voz, de organizarnos, de creer en nuestras capacidades y de participar. No esperemos que otros hagan lo que está en nuestras manos transformar. Ser joven es un privilegio, pero también una responsabilidad.
Seguiremos caminando, soñando en colectivo y trabajando por una juventud activa, empoderada y decidida. Porque cuando la juventud se mueve… el territorio también cambia.













