Opinion

¿MES DE APRENDIZAJE?

Por: Julián Henao Buitrago – Defensor de Derechos, Egresado Agropecuario U. de Caldas, Estudiante de Derecho U. Católica de Colombia, Conciliador en Derecho e Investigador en Derecho ambiental.

Al mejor estilo duquista –cosa que enorgullece al autodenominado “Uribito”-, el alcalde de Samaná Caldas nos recuerda que se puede ser elegido porque un gamonal te señala y que se puede hacer escuela en un cargo de elección popular sin haber administrado ni siquiera una tienda.

El mes de enero estuvo marcado administrativamente por una serie de decisiones (y falta de decisión) del burgomaestre samaneño, de las cuales enunciaré sólo algunas que me parecen contradictorias con el slogan de su campaña “Samaná nos une”.

El primero de enero muy a las cero horas y un minuto a.m. pasaron los nuevos ocupantes del palacio municipal por las calles principales del pueblo con un manojo de llaves –dicen los que disfrutaban la fiesta de año nuevo en el parque- y a la una a.m. de este mismo día ya estaba en redes colgada la primera pieza del alcalde como si participara de un hashtag tipo #PresumeTúEscritorio; tenía que mostrar que “llegó el cambio ¡juemadre!”. Aunque se le abona su recortada de sueño su argumento de “garantizar las necesidades esenciales” fue innecesario porque la feria ganadera se celebraría por previa planeación y los adultos mayores comerían los tres “golpes” como todos los días. Lo que al parecer olvidó garantizar esencialmente fue el bienestar de los animales del albergue municipal, que a propósito animalistas denuncian falta de agua y escases de comida en pleno fenómeno del niño.

También al parecer olvidó –o se está haciendo- la forma adecuada de cómo garantizar el servicio de aseo en el área rural, ya que a la fecha no existen registros de contratos con algún operador de aseo o convenios interadministrativos ni siquiera con la empresa de servicios públicos Emsamaná lo que sí es cierto es que están llegando vehículos a los corregimientos que se salen de todos los protocolos sanitarios y medioambientales, también es cierto que del bolsillo del alcalde no está saliendo su paga y que “voluntarios de corazón” no son quienes están prestando de manera irregular el servicio. Preocupa que el alcalde delegue obligaciones a terceros que no cuentan con las formalidades que la ley exige para ejercer servicio y función pública y que por celos políticos no aproveche el capital empresarial del que por supuesto son únicos socios la Alcaldía y el Hospital San José. Preocupa más cuando a los operarios de aseo de los corregimientos se les dijo El 2 de enero desde la gerencia de Emsamaná que hicieran un “stand by”, textualmente como dice uno(a) de ellos(as): “que me quedara quieto(a), que después me avisaban”, y no alcalde, la gerente debe saber lo que usted aprendió en su catedra de derecho laboral colombiano: a los empleados contratados a término indefinido los protege la ley laboral y que por tanto si son despedidos sin justa causa tendría la empresa que pagarle indemnización por este concepto, también, que en caso de no estar despedidos y liquidados formalmente -así no estén trabajando por la orden expresa de gerencia- deben pagarles completo el mes de enero o el tiempo que sigan en espera porque el subsidio para el aseo rural sí o sí debe llegar a Emsamaná que ya tiene el personal idóneo en esas zonas.

El “Samaná nos une” de campaña se fue al trasto cuando el alcalde y su equipo “asesor” decidieron suspender el nombramiento de por lo menos nueve funcionarios de planta, un hecho inédito que se podría esperar de cualquiera excepto de un abogado especialista en contratación estatal que parece no dimensionar lo que sus ligeras y sectarias decisiones puede acarrear para el municipio si estos servidores decidiesen demandar.

¡Y lo que nos une, jamás nos divida! pero la ruptura del gobierno municipal con el gremio de conductores y cooperativas de transportadores del municipio no es la mejor muestra de este adagio. La manzana de la discordia ha sido el transporte escolar rural ya que también por persecución política el alcalde decide junto a su Secretario de educación no encomendar a conductores de dos cooperativas este derecho fundamental para los estudiantes, tanto así, que los asociados le dijeron al alcalde que si iba a contratar a personas por fuera de las cooperativas (cosa que no se puede) tenía la alcaldía que asumir los riesgos y eventualidades que se pudieran presentar, a lo que asintió el joven mandatario. Como esto no es soplar e inflar botellas -según fuentes- bastaron días (más bien horas) para que el Secretario de educación personalmente empezara a llamar conductores de estas cooperativas locales, a decirles que mentiiiri, que era jugando, que si se podían pasar por su despacho, echar tinto y estudiar el contrato de transporte. Eso denota que sus amigos no aceptaron la chichigua que se paga por la prestación del servicio de transporte escolar y con todas las responsabilidades que se deben asumir. Se llama sentido de pertenencia y vocación de servicio alcalde, debería gestionar la mejora de condiciones para tan excelente gremio en vez de colocarlos en contra suya.

A propósito de seguir dividiendo y no uniendo, el alcalde a solicitud de la camándula samaneña que bien lo acompañó en su campaña y que no sale de su despacho, decretó la prohibición de circulación de motocicletas después de las 10 p.m. y hasta las 4 a.m., a lo que los motociclistas han reaccionado con decepción pues buena parte de estos le corrieron en caravanas durante toda su campaña y ahorita no pueden ni hacer un mandado en la noche. Prácticamente todo el gremio de transporte a un mes de gobierno siente que no hacen parte de esa unión y de ese “cambio” que tanto profesó el entonces candidato conservador. Según el alcalde, esto se hizo para contribuir a la tranquilidad y la sana convivencia de la comunidad pero olvida que es innecesario un decreto con restricción horaria porque el Código Nacional de Convivencia Ciudadana es claro en indicar el procedimiento y sanción a las alteraciones del orden, las relaciones respetuosas y la seguridad – aunque en Samaná las motocicletas no son el óbice de la inseguridad-, más bien debería colocar a la Policía del municipio a aplicar la mencionada ley y hacer control sobre el cumplimiento de los requisitos con los que debe contar un conductor en cualquier lugar del país.

Siguiendo con la persecución del alcalde y en detrimento de la empresa local, se dice que el combustible para la maquinaria del municipio está siendo suministrado y transportado desde Pensilvania Caldas por la Estación de Servicio Las Travesías y, aunque tampoco hay soportes de contratación en Secop a la fecha esto sería un claro pago de favores a colaboradores de su campaña y personas relacionadas con su designación (no elección) como alcalde, ya que quien funge como representante legal en el RUES y Cámara de Comercio de la Dorada de dicha estación es Omayra Liliana Marín Galvis quien es madre de Luis Guillermo González Marín, ex contratista de la Alcaldía de Pensilvania, metidos de lleno a la campaña del hoy alcalde de Samaná, tanto, que según fuentes locales González Marín fue uno de los apoderados de Arango Tabares ante el Consejo Nacional Electoral durante el proceso de escrutinio en noviembre del año pasado. La premisa del “tú me ayudas yo te ayudo” cobra fuerza y mientras tanto los ingresos que debería percibir Samaná por la compraventa y la sobretasa de algunos combustibles beneficiarían al municipio vecino; más grave aún son los cuestionamientos que surgen, ¿por qué hay proveedores trabajando para el municipio sin contrato publicado y aprobado?, ¿en qué se está transportando dicho combustible?. Todos sabemos que según los protocolos de movilización de hidrocarburos se requieren vehículos especiales y algunas licencias y permisos, que, consultando ante la autoridad ambiental del departamento (Corpocaldas) y las de los dos municipios en comento no ha sido radicado plan de contingencias, anti derrames y de emergencia para algún contrato de este tipo, ¡ojo! movilizar combustible por fuera de dichos protocolos solo pone en riesgo la vida humana, el equilibrio ambiental y puede derivar en sanciones administrativas e incluso penales para el municipio y quienes hagan parte de este entramado.

Unas por querer no hacer y otras por no dejar hacer, así es nuestro joven alcalde. Por rencillas políticas -también- el alcalde y su equipo están jugando con recursos previamente girados por la Gobernación de Caldas para la contratación de la interventoría del proyecto de la cancha sintética del municipio y no ha valido que el gobernador Henrry Gutierrez, la oposición mayoritaria del concejo y toda la comunidad deportiva de Samaná le hayan llamado la atención para que no vaya a pasar lo que pasó en la administración de su aliada ex alcaldesa Gloria Ortiz: se frenen los proyectos de desarrollo e infraestructura para el municipio.

Siguiendo con las malas decisiones y representando el sectarismo histórico del que sufre este país por el hambre de protagonismo y la incapacidad de construir sobre lo construido, el alcalde y su equipo de planeación han descartado del Secop la construcción de obras de reducción del riesgo en sitios críticos del municipio (pantallas) que, a 30 de diciembre de 2023 y después de años de lucha y gestión contaba con un presupuesto aprobado de $801’810.467 pero que el 18 de enero del presente anuario se descartó, dejando en riesgo y sin acceso al derecho fundamental de vivienda digna o adecuada a por lo menos cinco familias beneficiarias de este proyecto. Alcalde, las necesidades y los derechos humanos no tienen color político, la vida y otros derechos de estas familias están en sus manos, usted ya no es candidato y debe gobernar para todos.

Por lo poco que se puede contar en esta columna, en materia administrativa al alcalde no le está saliendo bien; se entiende que con el calibre de estas decisiones su equipo no es tan técnico como lo trató de presentar en su posesión y hasta el menos deliberante en política sabe que estos cargos recayeron en persona propia e interpuesta de quienes aportaron recursos a su campaña. Se puede inferir también que no solo en lo administrativo le ha ido mal, también en lo político; primero en su relación con el gobernador por la peinada que le pego el pasado 24 de enero en la discusión del Plan de Desarrollo Departamental recordándole que el todo no vale en campaña porque las relaciones institucionales y personales son más valiosas, y segundo, en su relación con el concejo municipal de Samaná, donde la oposición le ha ganado el pulso quedándose con la mesa directiva, eligiendo el secretario de la corporación y proyectando a su criterio el representante del ministerio público para estos próximos cuatro años, sin contar que ni siquiera el nombramiento de gerencia de Emsamaná lo supieron hacer como lo constata la devolución del Acta de Asamblea general de accionistas por parte de la Cámara de Comercio de la Dorada.

Ojala los primeros trazos del alcalde samaneño no nos cuesten más dinero y más división. ¡Que viva la unión y el cambio carajo! (De Petro pa’ Colombia y de Arango pa’ Samaná).

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