Opinion

Un país de leyes como de populismo político y judicial

Por: J. F. Paz – Exmagistrado / Consultor. – Presidente Tribunal de Control Ético del partido liberal colombiano.

No hay duda de los anuncios de proyectos de ley como la solución a los innumerables problemas sociales, económicos, de empleo, por parte de éste agónico gobierno, como de asustados parlamentarios en busca de reelección, con impacto inmediato, en tanto que la solución que se plantea tiene una solución a mediano o largo plazo, si es que va con respaldo presupuestal, o de lo contrario queda como una ley para enmarcar, pero produjo su efecto publicitario que era lo que se buscaba por sus promotores.

En el campo judicial, que no decir de las noticias de primera página de reformas al sistema operante, con resultados negativos en cuanto al caos y desorden por la que atraviesa, donde el atraso y la congestión es su principal característica, olvidando al eje central de la razón de ser, el ciudadano de a pie, que sufre las consecuencias de una justicia tardía, la indefinición de los procesos, como la dificultad para acceder a la misma, sin considerar los múltiples escándalos a que ha sido sometida por jueces y magistrados que han deshonrado tan noble misión de impartir justicia por delegación del estado.

Pero se está a tiempo de recuperar la confianza perdida, restaurando la dignidad del ejercicio político y judicial, devolviéndole su verdadera naturaleza de servicio del bien público y jurisdiccional.

ADENDA: Nada ganamos con aprehender al presunto delincuente callejero, al ladronzuelo de celulares, de espejos de automotores, al bandido de barrio, al fletero, si nuestro publicitado sistema penal acusatorio, con la anuencia de los jueces, muchos apegados al inciso, con interpretaciones subjetivas, los liberan a las pocas horas, so pretexto de no cumplirse con ciertas formalidades, atentando con esas decisiones la convivencia social, de capa caída en el momento actual.  

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