Opinion

Aguas, PTAR y sostenibilidad…

Bruno Seidel Arango

Por: Bruno Seidel Arango – Líder de opinión.

Aguas de Manizales ha sido siempre una de las empresas de mostrar del país. Solo decir que, en 2005, en compañía de Javier Germán Mejía, le ganamos a EPM y al Acueducto de Bogotá la compra de las acciones de AGBAR —los de Barcelona— para tener el control operacional de Aguas de Cartagena. Un logro en grandes ligas. Hay que decir que el negocio se cayó por la corrupción administrativa en el corralito de piedra.

El agua es el reto más grande que tiene hoy la humanidad y, aunque no lo creamos, nuestra Manizales no es ajena al problema.

Como ciudad somos bendecidos: tenemos agua, tenemos calidad, el servicio es por gravedad, tenemos importantes bosques, nevados y, sobre todo, páramos. Ah, y de contera, tenemos una tarifa muy competitiva… Sí, señores, somos bendecidos.

Sin duda, la tarea del servicio de agua para consumo ha sido muy bien hecha.

Otra cosa es el tratamiento del servicio de aguas negras. Por lo menos llevamos 36 años bregando por dar inicio a su solución, parecido en tiempo a Aerocafé.

El sueño de la PTAR (Planta de Tratamiento de Aguas Residuales) ha sido redireccionado o, más bien, vuelto a hacer con rigor técnico y gran ejecución. Íbamos para un MAMUT BLANCO; hoy tenemos un proyecto lógico y coherente. Esto, gracias al gerente Rivillas, de la empresa, y a su equipo. Gran trabajo. Ojalá esta sea la vencida.

Pero debemos, como usuarios, hacer conciencia de los costos de este servicio.

Un ejemplo para que el bolsillo de todos sepa qué se nos viene encima: todos queremos que no haya contaminación, pero eso cuesta, y bastante… Vean: una gaseosa de 400 ml en cualquier lado vale $2.500, y 1 m³ de agua para saneamiento, en estrato 4, vale $3.479 (sin contribución ni subsidio). Y no tenemos ningún problema en pagar por una gaseosa el 71,8 % del valor de 1 m³ de tratamiento de aguas negras, léase: 1 tonelada, 1.000 litros de «mierd**». Ese m³ equivale a 2.500 gaseosas y la inconsciencia nos lleva a creer que el costo del servicio es «un atraco», cuando el atraco es otro. No les hago la cuenta con una botella de aguardiente porque entraríamos en depresión… Ummm…

Otra realidad conexa es que, desde hace muchos años, muchas administraciones, se han dedicado a politiquear con la empresa: burocracia, ineficiencias, contratitis, que, como resultado, entregan año a año resultados económicos bastante regulares. No sé…

Y, por último, una alarma… Ojo, alcalde; ojo, director de Corpocaldas: en el fondo de agua de la ciudad, VIVO CUENCA, brillan por su ausencia y eso es inaudito.

¡Se tenía que decir, y se dijo.

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