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POLARIZACIÓN Y DEMAGOGIA. FACETAS ACTUALES

Por: J. F. Paz – Exmagistrado / Consultor. – Presidente Tribunal de Control Ético del partido liberal colombiano.

Que hacen presencia en el panorama político universal, no escapando a estos fenómenos la sociedad colombiana generando graves consecuencias para la tranquilidad social.

Es tal esa división que se llega hasta el extremo de ubicar a las personas entre la derecha e izquierda, minimizando a los del centro, juzgando a la contraparte como los responsables de cuanto sucede en el país.

Reconocer que la forma de hacer la política ha cambiado en la última década, la argumentación, las tesis programáticas, el sano discurso político es totalmente diferente al utilizado en el pasado, dando origen al engaño, a las frases de cajón, debilitando la deficiente democracia que nos queda.

El estadista o buen político, se diferenciaba desde la antigüedad del demagogo, del populista, connotación dada a quién aspira a convertirse en líder a punta de promesas infundadas e irreales, donde las limitaciones constitucionales, legales, ni las instituciones convencionales le sirven de obstáculo para imponer su voluntad de gobierno, episodios estos no ajenos en el reciente pasado en la institucionalidad colombiana.

Lo ideal es la discusión abierta, con argumentos claros, respetando el libre disenso sobre los diferentes temas de importancia para la sociedad, por cuanto el verdadero debate político no es más que el enfrentamiento con altura entre dos estructuras de pensamiento, competencia ideológica que debe conducir a una democracia más saludable sin temor a la confrontación abierta.

Por lo visto, como se presenta el actual panorama político, de existir esa polarización, acompañada de una alta dosis de demagogia, no parece de ideas, sino de ambiciones de poder, de vanidades, de deslealtades con los partidos tradicionales, con un gran ausente: la verdadera polarización ideológica, que sería lo ideal para un auténtico desarrollo partidista.

ADENDA UNO. A Propósito del fugaz paso por la presidencia de Colpensiones de una persona por su nulo conocimiento en los temas pensionales, renuncia solicitada por el ejecutivo con el ligero argumento  que no se «puede aprender en el cargo».

Conviene hacer referencia lo que en derecho administrativo se denomina LA CULPA IN ELIGENDO, que no es más que la responsabilidad del estado cuando nombra a alguien sin la idoneidad en entender la materia que va a dirigir.

Sirva este comentario para reclamar del gobierno mayor cuidado en la escogencia de esos altos funcionarios de estado, donde responsable no solo es el escogido, sino también quién lo nómina y nombra.

ADENDA DOS. Ministro desconectado de la realidad rural del país, cuando equivocadamente propone borrar la palabra campesino, por pequeño empresario o industrial.

Desconoce este funcionario la Constitución como el Acto legislativo 01 del 2023, «por medio del cual se reconoce al campesinado colombiano como sujeto de especial protección constitucional,» ni lo que es el campo.

Si aludimos a la culpa in eligendo, también debe operar LA CULPA IN VIGILANDO, donde se da la responsabilidad del estado por no vigilar o corregir a tiempo los desafueros de sus agentes.

Recordarle al ministro que el campesino no se avergüenza de su nombre, al contrario, se siente orgulloso de madrugar a las 4 am, para ordeñar el ganado, de arar, de sembrar la papa, la yuca, el café, generando los alimentos para el sector poblacional.

Bien hizo el juzgado 46 laboral de Bogotá de poner en su sitio al funcionario ordenándole dar sus disculpas al campesinado colombiano, que no desea se le cambie de denominación como lo sugiere el burócrata ministerial.

Mucha labor en favor del campo es su tarea misional, en lugar de emitir opiniones sin justificación alguna.

NOTA FINAL. Evocar la memoria de un estadista de verdad, jefe de partido, que gobernó al país en el periodo 1966 1970, impulsor de cuatro grandes reformas que transformaron la institucionalidad colombiana, entre ellas la reforma constitucional del 68.

Carlos Lleras Restrepo, muere un 27 de septiembre de 1994 en Bogotá.

¿Cómo se extraña esta esta clase de dirigentes y de gobernantes en la estructura política colombiana?

*Ex magistrado.

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