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De La Dorada a la Contraloría General: un orgullo para nuestra tierra

La elección de Jorge Eliécer Laverde Vargas como nuevo Contralor General de la República no es solamente una noticia de trascendencia nacional. Para quienes hemos crecido en La Dorada, Caldas, representa también un motivo legítimo de orgullo y una oportunidad para reconocer la historia de un hombre que, desde la provincia, logró abrirse camino hasta ocupar una de las más altas responsabilidades del Estado colombiano.

Jorge Laverde es, ante todo, un hombre de provincia. Y eso tiene un significado especial. Porque quienes hemos crecido en municipios como La Dorada sabemos que llegar lejos no siempre resulta sencillo. En nuestros territorios existen enormes capacidades, talento y vocación de servicio, pero también hay que superar distancias, limitaciones y obstáculos que muchas veces no enfrentan quienes nacen en las grandes capitales.

Por eso, su elección tiene un valor que trasciende el cargo. Es también un reconocimiento a la capacidad de la gente de nuestras regiones para participar en los grandes escenarios de la vida pública nacional.

Su hoja de vida refleja un camino construido con experiencia, preparación y servicio público. Pero, más allá de los cargos ocupados, hay algo que merece destacarse: el origen no fue un impedimento para alcanzar grandes responsabilidades; por el contrario, fue parte de la historia que lo llevó hasta ellas.

Para quienes tuvimos la oportunidad de crecer en La Dorada, saber que uno de los nuestros llega a dirigir la entidad encargada de ejercer el máximo control fiscal sobre los recursos públicos del país produce una satisfacción particular. Es recordar que desde las calles, barrios y colegios de un municipio del Magdalena Caldense también pueden surgir personas llamadas a desempeñar papeles determinantes en Colombia.

La llegada de Jorge Laverde a la Contraloría General supone ahora un enorme reto. El país necesita una Contraloría independiente, rigurosa, técnica y cercana a las regiones; una institución capaz de proteger los recursos públicos y de ejercer un control fiscal que contribuya verdaderamente a prevenir la corrupción y a garantizar que los recursos lleguen a donde más se necesitan.

Pero hoy corresponde hacer una pausa para reconocer.

La Dorada tiene razones para sentirse orgullosa. Uno de sus hijos llega a una de las instituciones más importantes de la democracia colombiana. Y su historia nos recuerda algo que quienes somos de provincia conocemos bien: que los grandes sueños también nacen lejos de las capitales.

Que esta nueva responsabilidad sea una oportunidad para demostrar que la experiencia de las regiones, el conocimiento de sus realidades y la vocación de servicio pueden ponerse al servicio de todo el país.

Desde La Dorada, desde Caldas y desde esa tierra que también me vio crecer, felicitaciones, Jorge Laverde.

Que el camino recorrido desde nuestra provincia hasta la Contraloría General de la República sea apenas el comienzo de una etapa en la que Colombia pueda reconocer, en su gestión, el valor de haber llegado hasta allí sin olvidar de dónde se viene.

Andrés Gutiérrez Vanegas

Doradense a mucho honor!

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