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Un ministro en la playa

Catalina Oquendo B.

Imagínense que el ministro de Vivienda del país se va a la playa, a descansar con la familia, en medio de un terremoto que ha dejado al menos 312 muertos (según Medicina Legal), 197 edificios colapsados y 26.000 viviendas destruidas. Parece una escena de una serie distópica del estilo Years and Years, que retrató como pocas la deriva política y social del mundo, y sobre todo la falta de empatía. Pero no hay que imaginar nada: Jaime Andrés Beltrán, ministro de Abelardo de La Espriella, estaba tomando el sol en las playas de Santa Marta mientras la lluvia caía sobre algunas regiones afectadas por el terremoto y muchos damnificados estaban en carpas o albergues.

Beltrán, que es pastor cristiano, se defendió apelando a la familia —una excusa manida en Colombia, utilizada hace años por políticos de toda estirpe—. “No podemos olvidar que detrás del ministro, hay un padre, hay un esposo, hay un hijo”, dijo el funcionario, que lleva 12 días en el cargo. Sus palabras contrastaban con las del presidente, quien ha visitado Cali, Quibdó y Pereira, y ha coordinado reuniones para atender la emergencia.

El mandatario —que también lanzó balones de fútbol marcados con su eslogan, como si estuviera en campaña, a niños de Buenaventura afectados por el terremoto—, afirmó que estaban trabajando 24 horas en terreno. No fue el caso de Beltrán, a quien incluso partidarios del abelardismo le han pedido la renuncia. La oposición lo ha criticado vehementemente y ha anunciado que buscará una moción de censura para retirarlo de la cartera.

Pero la decisión final permite ver el talante del nuevo presidente: no sólo lo mantiene en el cargo, sino que lo nombró coordinador de la reconstrucción. Ojalá no se vaya de nuevo a la playa.

Para no perder de vista:

Con un terremoto y las consecuencias humanitarias aún en proceso, pueden pasar bajo el radar muchas otras noticias sobre el destino del país. Están son algunas de ellas, que han sido cubiertas en EL PAÍS América Colombia:

La más importante es la injerencia militar de EE UU en Colombia y el anuncio que hizo el secretario de Defensa, Pete Hegseth, quien reveló que De la Espriella había autorizado “operaciones militares conjuntas”. La noticia que no ha informado oficialmente el mandatario abre muchas preguntas. Algunas quedaron consignadas en el editorial de este diario: “De la Espriella prometió un realineamiento con la Casa Blanca, pero volver a cooperar es muy distinto a hablar de operaciones conjuntas. ¿Bajo qué mando? ¿Quién asume la responsabilidad de las decisiones que se tomen y de sus consecuencias? ¿El plan pasa por desplegar tropas estadounidenses en territorio colombiano; buques de guerra en sus aguas; aviones de combate en su espacio aéreo? Hegseth dio la noticia, pero no los detalles. Tampoco lo ha hecho De la Espriella”.

El alineamiento de la política exterior a Israel. Es tal la importancia que le da De La Espriella a Benjamín Nentanyahu que apenas dos horas después del terremoto, la Cancillería daba prioridad al reconocimiento de la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán sirios, una decisión que solo comparte con Estados Unidos. La determinación viola el consenso internacional y ha generado una crisis diplomática con al menos veinte países árabes. A esto se suma la llegada de rescatistas del Ejército de Israel a Cali. En la primera semana, el nuevo Gobierno también reanudó la exportación de carbón y anunció el traslado de la embajada de Colombia a Jerusalén.

Los movimientos del Ministerio de Agricultura. Exfuncionarios de esta cartera, incluida la ex ministra de Agricultura, Martha Carvajalino, denunciaron que el nuevo Gobierno eliminó toda la historia institucional del Ministerio en las redes sociales. En efecto, desaparecieron los 4 años de información del Gobierno de izquierda de Petro. Ahora solo aparece la correspondiente al gobierno de derecha de Iván Duque y salta a la de Abelardo de La Espriella. En su cuenta oficial, el Ministerio negó haber borrado información institucional. “Lo que hizo fue archivar contenidos de publicidad y programas de la anterior administración que no corresponden a la política agropecuaria del nuevo Gobierno”. En esa misma cartera ocurrió otro hecho aún no explicado. De acuerdo con la revista Cambio, el 11 de agosto ingresaron 6 personas a la sede de la cartera para hacer un supuesto procedimiento de seguridad y al final de este, según denunciaron empleados, retiraron “todos los elementos alusivos a la reforma agraria, a Palestina o banderas asociadas a la comunidad LGBTIQ+”.

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