Tinto Político

¿Qué pasó con los liderazgos municipales?

Por: David Alejandro García – Empresario Doradense.

La ausencia de Emerson Hernández en el comité de empalme de Caldas abre el debate.

La conformación de los comités de empalme del presidente electo, Abelardo de la Espriella, ha dejado una pregunta que comienza a tomar fuerza entre las bases del movimiento en Caldas: ¿por qué el exconcejal de La Dorada, Emerson Hernández, no fue convocado para integrar el equipo departamental de transición?

La inquietud no surge únicamente por su trayectoria política. Quienes conocen el proceso en La Dorada destacan que Hernández no solo fue uno de los líderes visibles de la campaña presidencial en el municipio, sino que también cuenta con un perfil técnico y administrativo que, en teoría, encajaría con el propósito de un comité de empalme: aportar conocimiento, experiencia y capacidad para construir una transición organizada.

Precisamente esa combinación entre liderazgo político y formación técnica hace que su ausencia llame la atención.

La Dorada fue uno de los municipios donde el proyecto presidencial obtuvo un respaldo significativo, con cerca de 17.280 votos. Detrás de ese resultado hubo meses de organización, reuniones, liderazgo territorial y trabajo de numerosos dirigentes que apostaron por una propuesta de cambio. Por eso, para muchos militantes y simpatizantes, resulta difícil entender que algunos de esos liderazgos hoy no tengan un espacio en la etapa más importante después de la victoria electoral.

En política, las decisiones también envían mensajes. Y cuando quienes estuvieron presentes durante la campaña no aparecen en los escenarios de construcción del nuevo gobierno, es inevitable que surjan interpretaciones. Una de ellas, quizás la más comentada entre las bases, es la percepción de una eventual ingratitud por parte de quienes hoy tienen la responsabilidad de conformar los comités de empalme.

No se trata de reclamar cargos por afinidad política ni de convertir el empalme en un reparto burocrático. Se trata de reconocer el mérito, la capacidad y la trayectoria de quienes demostraron compromiso con un proyecto político y, además, poseen las competencias profesionales para aportar al proceso de transición.

Los gobiernos exitosos suelen construirse escuchando a los territorios. Ignorar liderazgos regionales con experiencia política y preparación técnica puede terminar debilitando el vínculo entre la dirigencia nacional y las bases que hicieron posible el triunfo en las urnas.

Todavía hay margen para corregir el rumbo. Los equipos de empalme deben reflejar no solo excelencia técnica, sino también pluralidad, reconocimiento al trabajo territorial y respeto por quienes defendieron un proyecto cuando aún era una apuesta electoral.

La política también se mide por la memoria. Porque quienes hoy organizan los comités deberían recordar que las victorias no se construyen únicamente desde los escritorios de las capitales, sino también desde los municipios, gracias al esfuerzo silencioso de líderes que caminaron las calles, convencieron ciudadanos y sostuvieron una campaña con trabajo, disciplina y convicción.

La ausencia de Emerson Hernández y de otros líderes municipales en el comité departamental no solo abre un debate sobre un nombre en particular. Invita a reflexionar sobre el valor que realmente se le está dando al liderazgo territorial y sobre si la gratitud política será un principio del nuevo gobierno.

La Dorada, julio 2 de 2026.

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