Por: J. F. Paz – Exmagistrado / Consultor. – Presidente Tribunal de Control Ético del partido liberal colombiano.
La desgastada frase que la «polìtica es dinàmica», se ha convertido en escudo electoral para quienes comercializan con su ejercicio, acudiendo al transfuguismo, al voltearepismo, van y vienen como las olas, en cada elecciòn cambian de partido, traicionando al que los apoyò en sus aspiraciones del pasado, tal vez apoyados en otra lapidaria frase,» solo los imbèciles no cambian de opiniòn, cuando cambian las circunstancias».
Cierto es, que la lucha por la conquista del poder polìtico depende de los cambios en las correlaciones de fuerzas que se mudan al conjuro de las nuevas realidades sociales.
Si analizamos los hechos recientes de alianzas con los opositores del ayer en las listas de los partidos tradicionales y movimientos políticos, pareciera que por esas constantes conductas que, en polìtica todo cabe, todo vale, donde su ejercicio pasa al plano de la traiciòn, como una muestra patente de la fragilidad de nuestros partidos y de sus dèbiles plataformas.
Frente a lo anterior, la pregunta serìa, ¿que hacer para devolverle la seriedad a la polìtica?
En principio regresar por la figura de la rendiciòn de cuentas del polìtico legislador, del que ocupa un cargo pùblico en representaciòn de un partido, sea por elecciòn popular o por nombramiento, por cuanto tienen una responsabilidad social ineludible frente a su electorado y paìs en general.
Preparèmonos en esta etapa final del proceso electoral para el desfile de aspirantes pasando de partido a partido, algunos buscando la presidencia, fieles seguidores del transfuguismo, del lentejismo, tèrmino coloquial acuñado por un controvertido jefe conservador para fustigar a los congresistas de su partido que se sumaron a la bancada liberal para apoyar el gobierno de Olaya Herrera, a quienes inicialmente se les llamó «romanistas», por su lìder Román Gómez, para luego cambiar por el de lentejos.
Sea como sea, el hecho es que se ha incrustado en la polìtica colombiana esta figura, debilitando a los partidos, generando una «capitis diminutio» frente a sus seguidores sin desconocer una realidad, la sensaciòn que se tiene que el horizonte polìtico està hoy abierto como nunca a las màs audaces combinaciones electorales, incluido mi partido, en donde todo puede pasar, con sorpresas en el inmediato futuro.
ADENDA UNO. Los escàndalos de corrupciòn, de atraco al erario, se han convertido en el tema del agitado panorama polìtico del paìs, en donde no estè de por medio el soborno, el cohecho, el prevaricato, el abuso de funciones públicas, (derogaciòn de una ley a travès de un decreto), en buen romance toda la gama de delitos contra la administración pública, dejando una estela de incertidumbre, de desazón, de desesperanza en la sociedad que observa perpleja la lentitud de las investigaciones, la morosidad en los fallos por parte de la jurisdicción competente, hasta el punto que muchos de esos presuntos «delincuentes», integran listas para las elecciones del pròximo 8 de marzo., Ver para creer.
ADENDA DOS .Las ausencias deliberadas de dos magistrados de la sala de instrucciòn de la Corte suprema en la sesiòn prevista para acusar a los congresistas vinculados al saqueo de la UNGRD, deja un manto de duda sobre la suerte jurìdica de esa investigación. Oh justicia, oh caos.
ADENDA TRES. Una gran verdad: el 9 de marzo cambia por completo el panorama electoral, será otro el momento político, se pondrán de moda las alianzas con los contradictores del pasado, por aquello, QUE LA POLITICA ES DINÁMICA.
Desaforada la arremetida fiscal del agónico mandato, plata para gastar y tener felices a los parientes cercanos de algunos ministros con sus millonarios contratos estatales. Más de lo mismo.
*Ex magistrado.













