Por: Jerónimo Marín Giraldo – Consejero Municipal de Juventud Anserma.
Nos enfrentamos a un momento preocupante de la historia en el que la orientación política de las bases juveniles está dando un giro radical: estamos pasando de generaciones enteras de jóvenes con tendencias progresistas y de izquierda, a una generación en la que están creciendo los jóvenes con tendencias conservadoras y, tristemente, con altas probabilidades de radicalización que llevan a estos jóvenes conservadores a la propagación de ideas que buscan el retroceso de años de conquistas de derechos, permitiéndose influenciar por personalidades que carecen de sentido crítico y tacto social. ¿Dónde está quedando la formación en empatía?
Hoy no es extraño escuchar a jóvenes difundiendo mensajes y comentarios de odio hacia la diversidad racial, cultural, política, económica, sexual y de género. Estamos creciendo en la generación que sigue afirmando: “El pobre es pobre porque quiere” y demás barbaridades que desconocen toda razón histórica de abandono estatal, modelos clasistas y prácticas elitistas que han dejado a familias enteras relegadas a modelos laborales que, lejos de buscar el progreso, estancan en la miseria a millones de personas. ¡¿Qué están defendiendo?!
Hablan de estar en búsqueda de mejores modelos políticos que garanticen -supuestamente– el “bienestar general”. Pero cuando buscan sustentar esto, acuden a modelos como el de Javier Milei en Argentina, en donde más que un presidente, tienen a una caricatura delirante que se encarga de pisotear la dignidad y soberanía nacional frente a los Estados Unidos cada que tiene la oportunidad, que tiene a millones de jubilados aguantando hambre (no es de sorprender que sean justamente estos quienes salgan a las calles cantando la “marcha peronista” mientras anhelan el regreso de un gobierno que no los abandone y les dé lo que les corresponde) y que funciona mejor en un escenario durante un concierto de rock que en su propia oficina presidencial. Tampoco dejan atrás la defensa de modelos pseudodictatoriales como el de Nayib Bukele en El Salvador, apelando a su “muy exitoso modelo de seguridad” … ¿Realmente creen en lo que predican? Aparentemente les parece exitoso un modelo basado en el reforzamiento de estigmas sociales, dentro del cual, la mayoría de sus defensores estarían gozando de hospedaje en una de las mega cárceles que tanto añoran; hipócritamente decían que “Petro se atornillaría en el poder” mientras ignoraban la reelección de Bukele mediante el uso de la manipulación mediática y social bajo el uso del miedo como herramienta electoral (no muy lejos de las estrategias políticas de la derecha colombiana).
Ahora bien, ¿Qué es lo que realmente motiva esto? Para poder responder a esta pregunta tendremos que dividir en dos a este grupo de jóvenes: Los favorecidos y los obedientes.
Desde el lado de los favorecidos, tenemos una razón de incomodidad: les incomoda ver como esa clase que históricamente había estado por debajo de ellos, reconquistan sus derechos mediante la intercesión de gobiernos progresistas, los cuales buscan acceso equitativo a beneficios laborales y oportunidades educativas. Responden a intereses familiares y del entorno que los rodea, los cuales los han moldeado con el propósito de continuar con la cadena de privilegios a los que siempre han accedido y los cuales celan para quienes les fueron arrebatados.
Desde el lado de los obedientes, tenemos a la realidad más triste de todas: una clase desfavorecida y abandonada que responde a los intereses de una clase dominante, la cual no tiene el mínimo interés de verlos progresar. Permiten que su dignidad les sea pisoteada siendo víctimas de un complejo delirio de inferioridad social.
Nos quieren regresar a los tiempos de la mujer del hogar, el negro de servicio y el homosexual enfermo, tiempos de mendigar lo mínimo. Quieren retroceder más de cien años en conquista de derechos. Le atribuyen la responsabilidad de todos los males en el mundo a un sistema social y político que jamás ha gobernado en sus territorios y que nunca ha tenido el dominio global… olvidamos la concentración del poder en líderes y políticas conservadoras de derecha por más de doscientos años, la culpa siempre será de la maldita izquierda que “nos tiene en la miseria”.
Es por esto por lo que debemos formarnos en el pensamiento crítico, el análisis profundo de las diversas realidades y fomentar la empatía. No es posible que traicionemos de esa manera a la generación que logró la Asamblea Nacional Constituyente que nos dio una de las constituciones más hermosas jamás vista, que traicionemos nuestras propias conciencias y a esa serie de generaciones que lucharon para que hoy vivamos con un poco más de libertad y dignidad.
Que no nos sea ajeno ni irrelevante el auge de las ideologías de exclusión y muerte dentro de quienes heredan las riendas del presente y del futuro.
Contra las crisis de identidad social debemos recurrir a la educación, la empatía y la historia.












