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OMAR YEPES ¡FELIZ CUMPLEAÑOS!

Por: Mario Arias Gómez.

Por invitación de la amistosa, Estella Villa Hoyos -la calidosa media naranja de don OMAR YEPES ALZATE (1937), me sumo complacido al sibarita festejo conmemorativo del octogésimo séptimo (87) cumpleaños del entrañable, invaluable “milésimo hombre”, dignidad que entresaco del poema “THE THOUSANDTH MAN” de  Rudyard Kipling -poeta inglés- que certeramente refiere que “mientras novecientos noventa y nueve nos abandonan deslumbrados o seducidos solo por nuestra apariencia, gloria o poder, el ‘hombre mil’ estará hasta el final a nuestro lado, incluso si estamos al pie de la horca”.

OMAR, amigo, compañero de juventud, fugaz, hipnótica etapa que, igual que la infancia, la belleza, las más bellas flores, la vejez que asedia, las destrona, subroga en un abrir y cerrar de ojos, preámbulo de la visita -ineludible- de la huesuda que nos acecha a la vuelta de la esquina.

El presente crepuscular, nostálgico reencuentro revive gozosos, inolvidables, amicales anécdotas, momentos, borra los impasses, restaña las heridas, vivifica los recuerdos labrados durante nuestro común, eterno peregrinar, trasegar por el mundo, corolario, derivas de una mágica, perenne amistad que continuará desde la eternidad cada vez que convoquemos los recuerdos, refresquemos la memoria.  La vida en la tierra es transitoria, única la familia, el amor, un espejismo, escasos los amigos, en cambio ese ¡hilo de oro! que es la amistad, solo se rompe con la muerte.  Vivir -por tanto- sin amigos, es morir sin dejar recuerdos.

Antes del imparable viaje “a ese más allá que llaman cielo”, aprovecho esta amigable, afable, fraterna efeméride, para dejar expresa constancia de afecto, aprecio al añejo, empático, noble cumpleañero, don OMAR YEPES ALZATE.

Abogado, político nacido en Pijao (Quindío), exjuez civil de Manizales; exsecretario de educación de Caldas, de hacienda del municipio. Miembro de la junta directivas de la ILC, la CHEC; de Hacienda, Valorización, Empresas públicas y Lotería de Manizales. Diputado 1964-1966. Concejal de Manizales 1972-1974, su presidente 1973-1974. Concejal de Génova (Quindío). Director del departamento jurídico, jefe de Relaciones Industriales y subgerente del Banco de Caldas.

Congresista por 34 años: Cámara de Representantes (por el Quindío), período 1974-1978; Senador de la República, 1978 a 2010 (retiro voluntario). Delegado plenipotenciario al Congreso de Países No Alineados con rango de embajador, del Grupo de Consulta de París. Miembro por 25 años del Partido Conservador, integrante del directorio Nacional, vicepresidente dos veces, tres como presidente.

Abrillantado, pacífico apostolado político, ajeno del apasionamiento, ardor, sectarismo, consubstancial con su talante, connatural temperamento diplomático, entendido no solo como el arte de hablar, sino el de callar; ejercicio que deja huella indisoluble esculpida en más de medio siglo de ininterrumpido, desvelado accionar como destacado, acatado actor central en gran parte del acontecer político esencialmente del departamento de Caldas (grande). ADN y principios transmitidos por sus ancestros.

Como diamante en bruto, refinado en la forja del imperecedero, legendario MAESTRO -con mayúscula sostenida-, LUIS GRANADA MEJÍA, cuya formación, bagaje intelectual, coraje, grandeza republicana, valor, fueron pilares fundamentales de nuestra subyacente alineación doctrinaria, ideológica.

Capital político heredado por su atildado discípulo preferido, YEPES ALZATE, al lado del cual he luchado por más de seis décadas, hombro a hombro, con pasión en favor de los desposeídos, los excluidos, los marginados por la fortuna, bajo la égida del estoico, susodicho ejemplo; enseñanzas, legado que como telón de fondo tuvo el simbólico azul de su bandera.

Por supuesto que tras bambalinas no faltaron los fanáticos, gratuitos, sectarios, sistemáticos, soterrados malquerientes, enfrentados con su buenona condición, característica, candorosa alma de niño que no lo abandona, ejemplificada cuando al grito de ‘chazán’, quiso emular al capitán Maravilla -versión antigua de Supermán-, al intentar alzar vuelo, estrellándose estruendosa, ruidosamente contra el suelo.

De donde fue recogido en coma por el ‘mediquillo’ familiar, quien por segunda vez milagrosamente lo salvó de las garras de la muerte, ‘curandero’ sin el cual no estuviéramos celebrándole al célebre ‘cuchacho’ -el sí de corazón grande- un nuevo aniversario; sobrio personaje sacado con espejo de la vereda ‘La Mina’, Buenavista-Pijao rumbo al Colegio de Nuestra Señora de Manizales donde lo desasnaron, pulieron medianamente.

Ciudad donde construyó su imperio: ‘El Poder del Pueblo’ que lo convirtió en la influyente, inalcanzable estrella del firmamento político caldense, gracias a sus prevalecientes, seductoras: singular sencillez, ponderación, tolerancia, bonhomía.

Alborozado, henchido de emoción, evoco de corazón con los míos a la diosa ‘Fortuna’ -‘Tique’ para la mitología griega, que para los antiguos romanos decidía, personificaba la suerte, el destino de los seres de la Tierra, invoco para que siga acompañando a nuestro fulgurante gladiador en comento.  Laudatorias, sentidas palabras que reiteran nuestro tierno, afectivo vínculo.

Quiero que sepa -de nuevo- que valoro su amistad, que doy gracias a la vida el que se haya cruzado en mí camino, para quedarse para siempre; que verazmente me siento orgulloso de tener tan cerca al insuperable, irreemplazable, fantástico, maravilloso ser humano, “bueno como el pan’; que me place -sobremanera- compartir un año más de cariñosa, cordial, efusiva relación, que espero -ilusamente- sean muchos más, hasta que se apague el sol que nos alumbra, principal razón para implorar a los  dioses del Olimpo lo conserven, cuiden.

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Manizales, 25 de julio de 2024.

Omar Yepes Alzate
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