Opinion

¡Amanecerá y veremos!

Mario Arias Gómez

Por: Mario Arias Gómez.

Como ciudadano de la aldea global, sin fronteras, en que se convirtió el mundo, condición que nos hace copartícipes de lo que en él suceda y que de alguna manera a todos nos toca, afecta y transforma en adalides y/o, defensores fiscales del bien común, interés general, tradición; verdad de Perogrullo que no es ningún descubrimiento, novedad.

Preámbulo que me autoriza para registrar el estado de shock en que está la comunidad internacional luego del tragicómico, desastroso, fatigoso, cuestionado, deplorable, vacío, remedo fallido de “debate”; payasada oficiada entre Joe Biden -octogenario- y Donald Trump -septuagenario- diezmados ambos por los años, deprimente forcejeo en que el primero perdió por nocaut, mientras el arrogante, deleznable, esperpéntico, estrafalario peliazafranado, salió -sin esfuerzo- airoso.

Lo cual tiene razonablemente en ascuas, deprimida, preocupada a la descorazonada opinión decente de la otrora dirigencia del Partido Demócrata, como a las resignadas bases que conmiserativamente piensan -apenadas- que su candidato está a años luz de derrotar en las urnas a su energúmeno némesis, debido a las desnudadas falencias que quedaron en evidencia -irreparablemente- en el desencuentro que lo mostró confuso, distante, frágil, falto de ánimo, claridad, vigor; elocuencia -ahogada en una marejada de lapsus, titubeos- que no fluyó, adicional la apagada voz con la que gagueó el deshilvanado, inconexo, ensayado libreto.

Lastimosa, circense exhibición -para el olvido- que acentuó la duda -generalizada- sobre su capacidad cognitiva, agudeza para enfrentar convincentemente los adeudos, compromisos, encargos, responsabilidades inherentes al cargo; preocupación -fundada- acogida por acríticos pensadores, opinólogos, creadores de opinión, escribas y respetados medios de comunicación del mundo que, en aras del interés nacional, partidista, excitados por una imparable sensación de fatalidad. Que ven en peligro la democracia, claman, antes de que sea demasiado tarde -a pesar de lo ajustado del calendario- por el apremiante, factible, realístico cambio del opacado aspirante antes de la Convención de Chicago a realizarse entre el 19 y 22 de agosto.

Reclaman -a una- un candidato alternativo, con aura, capaz de aplastar, vencer al espectral, fantasmagórico mal mayor -en ciernes- llamado Donald Trump. Devastadores: desatino, dislate, pesadilla que afloraron desde el primer minuto del arranque de la disolvente, ruinosa, sobrecogedora presentación en comento.

Veredicto que a poco más de cuatro meses de las elecciones del 5 de noviembre, no puede pasarse por alto, ignorarlo ciega, irreflexiva, miope, torpe, imperdonablemente el Partido Demócrata, lo que sería un avizorado suicidio político, que apura, exige un recambio ya, encontrar un antídoto que pare el presagiado regreso a la Casa Blanca, del cretinismo, el idiotismo político, de la mano de la fracasada, ‘fascista’, fétida, irrespirable ultraderecha ‘dinosáurica’, encarnada por el artero, convicto, descastado, pusilánime bufón -vendehúmos-, moralmente incapaz; camorrista, provocador; evasor de impuestos; tramposo, estafador; golpista; racista, violador, -podrido hasta la médula-.

Gansteril impostor, vanidoso granuja fagocitada por el Partido Republicano.

Embustero compulsivo que en su Gobierno entronizó la mentira, según ‘Washington Post’ y The Guardian, medios periodísticos que le contabilizaron 7.645 por año, 21 por día, recuerdan su frondoso prontuario: 91 cargos criminales en cuatro procesos, dos civiles -por estafa y calumnia-, multas por US$537 millones; los documentos clasificados encontrados en su casa. El intento del robo de las elecciones en Georgia -delito federal-, como el de revertir los resultados de las elecciones de 2020, mediante el asalto al Capitolio.

El silencio comprado a la actriz porno Stormy Daniels, investigado por el Juez de Nueva York, Juan Merchán de origen colombiano, el cual lo convirtió en el primer expresidente de la historia americana en ser declarado penalmente culpable; sentencia que debía conocerse en cinco días -11 de julio-, aplazarla para el 18 de septiembre, por interferencia del instrumentalizado, politizado Tribunal Supremo, compuesto por 9 Magistrados, seis de los cuales republicanos (tres designados por Trump), más tres jueces progresistas.

Delitos que al parecer se quedarán sin castigo por expresa voluntad del enmascarado, indecoroso Tribunal que el pasado 1° de julio, le lanzó al aludido forajido un salvavidas que le reconoció el derecho a transgredir la ley; subvertir el orden; incitar, manipular a sus parciales a asaltar -repito- el Palacio legislativo; delitos patentemente absueltos por la revocatoria del fallo del tribunal federal de apelaciones, que prescribió en su momento que el desquiciado sátrapa no gozaba de inmunidad por el delito de la Daniels, redimido mediante la fraguada, polémica ‘inmunidad parcial’ concedida.

Frondoso prontuario que según las encuestas apuntalan, fortalecen al muy cínico narciso, aumentan su popularidad; el recaudo de dinero; divierten, seducen a sus áulicos -que lo aman, aplauden, vitorean su grisura, pobreza de espíritu-. Caricaturesco mimo, perdonavidas, que, con soez, verdulero lenguaje de garito, desafía los fallos de los jueces.

Conducta avalada por el colectivo partidista, que está convencido que con el inepto parásito recuperará el poder, para lo cual se hace el de la vista gorda, mira para el techo, ignora sus abusos, desafueros, improperios y tropelías; compra -en síntesis- la soga con la que será ahorcado.

Dictamen adicionado por el expresidente Obama, quien afirma que Trump “miente -entre dientes- para su propio beneficio”; con pasmosa frialdad, seguridad -agrega- encadena “mentira tras mentira”, estrategia que sorprendió, confundió al disminuido, senil, titubeante Biden, quien boquiabierto demostró no estar en condiciones más que para consentir, jonjolear, mimar nietos, jamás para gobernar la otrora primera potencia democrática del mundo; realidad que sorprende haya caído a tan bajo nivel.

Sin embargo, para el caritativo Obama, contra evidencia, sin un “test cognitivo”, aseguró que la embalsamada estatua andante: “conociendo lo que está en juego, no se hubiera postulado si no creyera poder hacer bien el trabajo”. ¡Padre perdónalo porque no sable lo que hace!

Una encuesta de Reuters e Ipsos, recogió la ninguna probabilidad de Biden de obtener el triunfo, igual la certeza que la carismática, Michelle Obama -preferida en los sondeos- barrería, a pesar de sus reiteradas manifestaciones de no aspirar a ser candidata, la cual vence ampliamente en popularidad e intención de voto, a la insepulta alma en pena que se niega a desaparecer, como al enfangado peliteñido.

Bogotá, D.C., 6 de julio de 2024.

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