Opinion

‘Prohibido olvidar”

Por: Mario Arias Gómez.

Nuevamente vuelve nuestro amado país del ‘Sagrado Corazón’ a estar en boca del mundo por una razón, la aparición en la escena política del muy bellaco, hipócrita, impresentable, maligno, necio, servil, vergonzoso ágrafo, el muy baladí, pérfido, teledirigido mequetrefe que ‘dijo Uribe’; cuestionada, inane, perversa dupla -de ingrata recordación- que tanto daño hizo y sigue haciendo a Colombia.

Desfachatado, infame, locuaz don nadie, lacra, piltrafa humana que nunca pensé volvería a mencionar, a referirme a sus balandronadas, inadmisibles escupitajos de odio, a sus agresivas tropelías; hostiles, irreproducibles improperios; a rectificar su irrelevante cátedra de constitucional; enseñas de gobierno -sin sustento- con las que el jumento de marras, inoportuna, malinforma al país, apuntalado en su absoluto, crónico, congénito’ analfabetismo.

Vociferante lora mojada que lleva meses pontificando -hasta el hartazgo- a mañana, tarde y noche con sus alevosas, deshilvanadas, engañosas declaraciones con las que acosa a la prensa afín; aserciones en las que reluce su petrofobia incurable padecida por este Judas de mala entraña, desleal, traidor del proceso de paz, que ocupó su mandato en la cerrada defensa del prontuariado, enjuiciado titiritero que, so pretexto de una infundada persecución política, no se cansa de azuzar la depredadora, hirsuta cáfila de incondicionales contra la ‘paz total’, de deslegitimarla, desprestigiarla junto al Gobierno, a la JEP, la justicia, la magistratura, la fiscalía, de malograr su gestión, negar las realizaciones.

Para lo cual echa mano de una malintencionada, rastrera, sesgada arenga denigrante, discriminatoria, ofensiva, amplificada por el despreciable Iván Duque, declarado -para risa- “defensor irrestricto de la institucionalidad”, falacia que prueba fehaciente, palpablemente este esfumado trino de este “honorable -como su amo- por prescripción”:

Paradigma, prototipo del hazmerreir que, sin proponérmelo, sin querer -repito- me dispongo -con profundo asco- en defensa de la verdad, la moral pública, a confrontarlo, a replicar su delirante, falso, mal intencionado, conclusivo blablablá, sutilmente orientado a fraguar el fantasioso, inconsistente, recóndito fantasma de la reelección camuflada en una amañada constituyente, que dice convocará el presidente Petro mediante un mecanismo extraordinario, hechizo, ilegal, supraconstitucional, por fuera de la Constitución, apoyado, tácita, explícitamente en el poder constituyente del pueblo, soberano, a efecto de perpetuarse -insiste- en el mando, para lo cual -rejura- Petro se  tomará la Corte Constitucional, a través del asedio, seducción de los magistrados (cuatro) próximos al retiro por vencimiento del período y la presión a distintos sectores de la institucionalidad. Ni brujo que fuera.

Politizado, venal libreto recalcado por el manipulado, mediático payaso en cuestión, en el programa, Pregunta Yamid del pasado miércoles (5), en tiempo triple AAA, donde posó como ‘sesudo constitucionalista’ de papel.

Banal, frívolo adefesio, mamarracho en grado sumo, reconocido por su superficialidad, una afrenta, sarcasmo mayúsculo, exaltación de la desvergüenza, la ignorancia, el amiguismo. Antología -medalla de oro- del disparate, del mal gusto, ejemplificado por el look -léase disfraz- ‘lucido’ por la ‘transformer’ esposa, María Juliana, ñapanga que hizo el ridículo en la inolvidable visita de Estado a Trump y a su -ella sí- elegante Melania.

Igual, cada vez que Duque rebuzna desde cada tribuna con micrófono que usurpa, suelta sus ‘luminosas’ gilipolladas, descaches, majaderías, ‘metidas de pata’, sandeces, como el pasado saludo que el ‘quisido’ innombrable le encargó llevarle al rey Felipe VI, quien textualmente lo transmitió: “‘mí amo’ le manda muchas saludes, que lo quiere mucho”. Agréguese la horrorosa despedida que le dio al min-Defensa, Carlos Holmes Trujillo en sus honras fúnebres: «Así lo vi, así lo conocí, así lo querí”.

‘Personajillo’ -de segunda- cuya copia al carbón debió inspirar el excelente, libro, ‘El hombre mediocre’ publicado en 1913, del renombrado escritor, médico psiquiatra y sociólogo italo-argentino, José Ingenieros (1877-1925), seudónimo de Giussepe Ingegneri; obra que perfila a los muchos rastreros individuos -como Iván Duque-  que en el mundo han sido, descritos como: “sumisos, dóciles, maleables, ignorantes, vegetativos, vengativos, carentes de personalidad, contrarios a la perfección, la solidaridad, cómplices de los intereses creados que los hacen borregos del rebaño social, que viven según las conveniencias. Se vuelven en su vida acomodaticia, ficticia, viles y escépticos, cobardes. Desesperadamente envidiosos”.

Los mediocres no son genios, ni héroes, ni santos, Son hombres inferiores, animales bellacos. Su ineptitud para la imitación les impide adaptarse al medio social en que viven; su personalidad no se desarrolla hasta el nivel corriente, viven por debajo de la moral o de la cultura dominante, y en muchos casos fuera de la legalidad. Esa insuficiente adaptación determina su incapacidad para pensar como los demás y compartir las rutinas tan comunes que los demás, mediante la educación imitativa, copian de las personas que los rodean para formarse una personalidad social adaptada”.

Como al calamitoso, estigmatizado, impresentable, irritante, patético, pretensioso, sobrevalorado bufón, Iván Duque, usan barba, son lo que son, ‘unos mediocres’, retrato del pavorreal cuya vanidad expele hasta por los poros; ambicioso, bruto, descriteriado, improvisado, indigno, inepto, instrumentalizado, inútil borrego;  mandadero, esbirro del innombrable, falto de formación, ignorante invencible, rematadamente trepador, torpe; títere elegido el domingo 17 de junio de 2018 (segunda vuelta) como “mal menor”, por un suicida país de mierda -abandonado a su suerte- que prefirió votar por esta oligofrénica, rampante medianía, frente al súper bien equipado, Humberto de La Calle -intelectualmente hablando-. De un censo electoral de 48’200.000 millones de electores, un 2.05 % (396.151) lo acompañó.

Olvida Duque que de los 11 millones y pico que votaron por Petro, la mayoría lo hizo -hicimos- como castigo a su desgobierno, hastiados por su falta de ética, laxitud, por su represivo mandato en lo tocante al manejo de los conflictos sociales, algaradas que poblaron al país de muertos, víctimas inocentes, de jóvenes lisiados, ciegos de por vida.

Lo poco que pueden todos, depende de lo mucho que algunos anhelan«. “La incapacidad de concebir una perfección, de formarse un ideal… Ajustan su carácter a las domesticidades convencionales«, reflexiones que entresaco del inigualable texto -duro, sin concesiones- en comento.

Reelección que medio país se muestra -sin sonrojarse- dispuesto a asumir el riesgo, con tal de cerrarle -nuevamente- la puerta al furibismo, que no cesa en su empeño de relanzar a toda costa el antipetrismo, en aras de recuperar el poder, la influencia con otro clon, otro incapaz señalado a dedo por el arrinconado, intocado, impune halcón del Ubérrimo.

Bogotá, D.C., 08 de junio de 2024.

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