Opinion

INTERROGANTES DEL MOMENTO

José Ferney Paz Quintero

José Ferney Paz Quintero

Por: J. F. Paz – Exmagistrado / Consultor. – Presidente Tribunal de Control Ético del partido liberal colombiano.

En la mitad del gobierno del cambio surgen preguntas respecto a lo que se prometió y lo realizado entendiendo las dificultades para erradicar focos de mala gestión en las diferentes dependencias estatales que hace casi imposible las políticas de gobierno de cualquier naciente administración.

No hay duda de que estamos frente a dificultades tanto de orden público, como de inseguridad ciudadana, donde grandes extensiones del territorio nacional están en poder de la insurgencia armada, sin que se conozca la estrategia oficial para hacerles frente con pedidos desesperantes de las autoridades territoriales al gobierno central de no abandonarlos.

La clase media ve con preocupación cómo se hace de difícil la subsistencia diaria, a diferencia del derroche presupuestal del ejecutivo, como la olla podrida de la Unidad Nacional de Riesgos con manejo torticero, convertida en la entidad para comprar conciencias del estamento político en busca de apoyo a las propuestas oficiales, que nos comprueba la descomposición de la política que la tiene en la picota ciudadana, que solo pide eficacia por parte de los organismos judiciales de desbaratar ese ardid  de atracadores del erario, en mora  de dar resultados, lo pide la sociedad.

¿Cómo entender la desprotección oficial de más tres millones de desplazados por la violencia de todo orden, desarraigados a su propia suerte y lo más lamentable con sentencias constitucionales a su favor e incumplidas por el ejecutivo nacional?

¿Cómo entender el olvido por todos los gobiernos con más de 200 mil deudores del sistema financiero con procesos ejecutivos hipotecarios a punto de perder sus viviendas por la equivocada liquidación de intereses?

¿Cómo entender la forma como se está   tratando  la salud en Colombia, que nos hace comparar la alegría del gobierno nacional con mensaje presidencial como de los parlamentarios con la prohibición de las corridas de toros, al decir se evitaría la muerte de estos, atropellando una afición, vulnerando el derecho al trabajo de un millar de colombianos, pero desconociendo que con el errado manejo de la salud bajo la dirección de un histérico ministro, serán muchas las muertes de colombianos  por  el derrumbe de la atención médica hospitalaria.

¿Cómo entender la falta de vivienda digna de un vasto sector de la población originando hacinamiento y cinturones de miseria en los grandes centros urbanos, creándose las bases objetivas que sirven de sustento al crimen organizado?.

¿Cómo desconocer los vaivenes jurídicos de un estado que no le da la importancia requerida a la justicia, como sustento de una democracia sólida y vigorosa, con influencias perniciosas en ciertos fallos que han hecho de la misma un factor de incredulidad frente a la sociedad colombiana?

¿Cómo ignorar la deserción escolar infantil que no acceden a la educación básica por la incapacidad económica de sus padres y empleados en actividades domésticas?

Por todo lo anterior debemos concluir que no basta decir y consignar en letras de molde unas promesas electorales cuando las mismas no se ejecutan sin explicación alguna.

Mucho por hacer en lo queda de gobierno, si es consciente de sus omisiones, antes que desgastarse en ideas que van en contra vía de la institucionalidad, irrespetando la separación de poderes, utilizando atajos por fuera de la constitución, con voces que apoyan esa idea, como la de un exfiscal con un triste historial debiéndole muchas explicaciones al país.

ADENDA UNO. Paradojas gubernamentales. La ineficiencia al alto gobierno, la ponderación, el buen juicio en el manejo de la cosa pública, los resultados positivos de una gestión no sirven para el inquilino de la casa de Nariño.

Lo anterior lo sucedido con el exministro Umaña, para enganchar como nuevo ministro de Industria y comercio al ex director de la DIAN, con pobres resultados en su tarea misional.

ADENDA DOS. En el pasado el funcionario le daba dignidad al cargo, en el presente es el cargo el que busca darle dignidad al funcionario.

Altas posiciones de estado bajo la dirección de personajes cuyo único mérito es su dogmatismo político.

Como cambian los tiempos y la forma de gobernar.

Que interesante sería que aquellos que se solazan con la eliminación de las corridas de toros, conocieran lo que significa la tauromaquia.

El populismo en su furor, sin medir las consecuencias sociales.

*Exmagistrado.

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