Opinion

ATROPELLADA

EDITORIAL

Por disposición del artículo 138 de la Constitución Política, las sesiones ordinarias del Congreso de la República van hasta el 20 de junio, con lo cual podemos decir que faltan menos de seis semanas para clausurar la legislatura.

Las seis semanas se reducen a cinco si tenemos en cuenta que esta semana solo hay debates el martes, pues el miércoles no habrá sesión, simplemente porque no habrá agua en el congreso, y el jueves la sesión de cámara es la plenaria para la juventud, lo que implica que tampoco se debatirán proyectos.

El gobierno nacional tiene varias reformas en la carrilera de la trasformación institucional, lo que hace que el periodo tenga especial interés para el ejecutivo, pues el discurso del cambio necesita un exitoso trámite de esas iniciativas para contar con herramientas que le permitan al gobierno aplicar las dosis recomendadas por los expertos para llevar la nación al paraíso prometido.

Lamentablemente para el gobierno, la agenda esta revolcada, enredada, confusa, y si se quiere, bastante complicada.

Las razones por las cuales se tiene una agenda difícil son del todo responsabilidad del ejecutivo. De un lado porque han querido que el congreso apruebe todas las reformas al mismo tiempo, de otro lado porque sin haber iniciado en cámara los debates de la pensional y la laboral, ahora les quieren encimar la nueva reforma a la salud, esta vez con mensaje de urgencia al tenor del art 163 de la constitución.

En resumen, se busca la aprobación simultanea de la reforma a la salud, la jurisdicción agraria, la reforma pensional, la reforma laboral, y un sinnúmero adicional de iniciativas, lo que, salvo mejor opinión resulta inviable por falta de tiempo.

No se puede decir que ninguna iniciativa será objeto de debate, pero tampoco se puede afirmar que todas serán debatidas.

La agenda legislativa terminó bastante confusa y sobre todo bastante atropellada.

Manizales, mayo 12 de 2024.

Octavio Cardona León.

Representante a la Cámara.

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