Opinion

“AMA AQUELLOS QUE LUCHARON CONTIGO EN LA TRINCHERA, NO A LOS QUE SE SIENTAN EN LAS TRIBUNAS”. Marco Antonio.

Por: José Oscar González Hernández. Se desempeñó como alcalde de Pensilvania, Diputado a la Asamblea de Caldas, Personero de Manizales.

Como lo relatábamos la semana anterior, el ambiente en el país está agitado. Primero el cerco que sometieron a la Corte Suprema de Justicia, para obligarla a que eligiera a una de las damas de las ternas como fiscal general. Todo indica que el tiro le salió por la culata a la persona que instigó dicho proceder. Todas las fuerzas vivas del país: políticas, gremios, sociedad en general salió a repudiar dicho acto y por más explicaciones que se hayan dado, el sentimiento ante la comunidad es que lo anterior fue un desafuero, en donde quedó en rines la separación de poderes y un sabor agridulce en la boca porque nos estamos saltando principios constitucionales.

Llama mucho la atención en la elección de esta fiscal es que se haya casi exigido a la Corte Suprema que eligiera una de las ternadas por parte del ejecutivo y de sus amigos. A los magistrados se les dijo prevaricadores, clientelistas y cuanto adjetivo se apareció. Por su parte los integrantes de la Corte Suprema no se dejaron presionar y continuaron con sus votaciones en blanco. Recordemos que hasta la ONU y la CIDH clamaron porque se hiciera la elección en forma rápida. Pero al mundo se les olvida que en casi toda elección de Fiscal la Corte se ha tomado su tiempo y ha elegido cuando ha pasado un tiempo y casi siempre se ha encargado al segundo a bordo como Fiscal al término del período.

Por los antecedentes no quiero ni pensar que pueda pasar cuando se presente una coyuntura y la fiscal actual, necesite de un apoyo extraordinario por parte del ejecutivo. No se nos olvide que hay unas mentes calenturientas que están clamando por una “emergencia judicial” y que en ella el presidente puede elegir fiscal. Que el Altísimo nos coja confesados si eso es así; esto sería ni más ni menos la cuota inicial de un golpe de estado por parte del ejecutivo y eso no fue lo queremos ni lo que eligió el pueblo colombiano.

Continuando con estas arenas movedizas del gobierno se vino otra perla que se encontró en el Decreto de liquidación del presupuesto que falta por asignarle partidas a varias obras de infraestructura como el metro de Bogotá y a unas 4 G por valor de $13 billones de pesos. Explicaciones van y vienen, pero cada vez se enreda más el ministro de Hacienda Bonilla. Esperamos que estas aguas se calmen rápido por ya se va a iniciar la legislatura en el congreso y no se nos olvide que viene el estudio de las reformas a la salud y la laboral; esperamos que estos nuevos tiempos no sean de tormenta.

Mesura, mucha mesura a todos los actores.

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