Opinion

AL MENUDEO

EDITORIAL

Muchos alcaldes y gobernadores electos se devanan por estos días los sesos tratando de cuadrar las piezas del rompecabezas como es la participación burocrática de diferentes sectores o dirigentes en sus administraciones.

La institucionalidad política se acabó en el país desde que muchos gobernantes, para lograr coaliciones que les den gobernabilidad, empezaron el menudeo haciendo pactos y tratos individuales, pasando por encima a las organizaciones políticas.

Las curules realmente pertenecen a los partidos, no son de quienes las ostentan. De ahí que lo lógico en un Estado Social de Derecho como lo es Colombia, los gobernantes se entiendan con las organizaciones políticas a través de sus directivos, o en las corporaciones públicas con las bancadas porque para ello se creó la Ley 974 de 2005.

Sin embargo, en la práctica no es así. En su afán de ser electos, en época de campaña los candidatos adquieren infinidad de compromisos personales con líderes y dirigentes. Llegada la hora de conformar los gabinetes, se dan cuenta que las administraciones públicas no son fuente inagotable de burocracia y empieza su primera crisis de credibilidad ante la inconformidad de quienes no se sienten bien tratados en la repartición de la torta.

De ahí la importancia de recuperar la institucionalidad en las relaciones entre el ejecutivo y los partidos políticos. Ello contribuirá notablemente al saneamiento de estas costumbres y se acabará con la práctica del menudeo de la política que tanto mal le hace al sistema democrático.

Claro está que esto es voluntad del ejecutivo porque normativamente no existe posibilidad de evitar la práctica del menudeo de la política a través de negociaciones individuales. Esta es otra de las grandes reformas políticas que el país requiere con urgencia.

Manizales, diciembre 03 de 2023.

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