Opinion

BUSCANDO EL MUERTO…

EDITORIAL

Se volvió un hecho recurrente en Caldas que cada determinado período de tiempo el proyecto de Aerocafé se vuelva el tema del día. Muchos hablan y especulan sin ahondar en los antecedentes.

Esta puede ser una excelente oportunidad para adelantar el debate político del que se ha privado al pueblo caldense con cortinas de humo.

Hagamos memoria. Los primeros recursos apropiados por el gobierno nacional para el proyecto Aeropalestina fueron en la gobernación de Emilio Echeverry entre el 2004 y el 2007, quien los entregó al Comité de Cafeteros para la actualización de los estudios, lo que finalmente no tuvo los resultados esperados. Ahí empezó todo a cojear.

Llegaron las elecciones para autoridades territoriales de octubre de 2007 en las que Mario Aristizábal Muñoz de la coalición yepobarquista derrotó al candidato uribista para la gobernación, Francisco José Cruz Prada. Inició su período el primero de enero del 2008 coincidiendo que el Ministro de Hacienda era el caldense Oscar Iván Zuluaga Escobar, quien le solicitó al nuevo gobernador, nombrar como gerente de Aerocafé a Cruz Prada, según dicen, como condición para girar recursos del gobierno nacional los que ascendieron a 180 mil millones de pesos.

Sobre la gestión de Cruz Prada y la administración de estos recursos, se han tejido muchas versiones, entre ellas la corrupción y la utilización de parte de ellos para la financiación de las campañas electorales de algunos candidatos al congreso en las elecciones de 2010.

Durante los gobiernos de Álvaro Uribe la clase política caldense tuvo acceso directo al Palacio de Nariño, y además de tener ministro de hacienda de la tierra, hubo otros altos funcionarios en posiciones importantes.

Durante los gobiernos de Juan Manuel Santos hubo dos Ministros de Transporte caldenses, Germán Cardona Gutiérrez y Jorge Eduardo Rojas, un presidente de la cámara de representantes, Hernán Penagos, y un presidente del senado, Mauricio Lizcano. En el gobierno del presidente Iván Duque, también los congresistas caldenses tenían gran cercanía.

Todos estos caldenses y muchos más, pudieron haber sido definitivos ante el gobierno nacional para la asignación de recursos y la agilización en la ejecución del proyecto; sin embargo, no fue así.

Otro aspecto importante al momento de repartir responsabilidades es que tampoco nos han contado ni explicado la decisión de girar dos grados el eje inicial de la pista, generando con ello la necesidad de construir los famosos terraplenes, los cuales se derrumbaron y con ellos el proyecto. Cuál fue la razón de esa variación ?

En síntesis, sin temor a equivocarnos podemos decir que después de los descalabros financieros de los períodos 2005-2006 y 2008-2010, ha hecho falta voluntad política de los gobiernos de turno para sacar adelante este proyecto, lo mismo que hemos carecido de una clase política contundente en su gestión.

Tampoco debemos olvidar que el proyecto de Aerocafé se ha convertido en una bandera política utilizada por unos para sacarle provecho, y por otros como instrumento para atacar a sus adversarios.

Quien menos tiene responsabilidad en el atraso de las obras de Aerocafé es el actual gobernador de Caldas, Luis Carlos Velásquez Cardona, quien ha hecho todo lo que ha estado a su alcance, hasta echarse este moribundo a su espalda para tratar de revivirlo. Ha tratado de subsanar toda la cadena de errores e improvisaciones logrando que bajo su período sea en el que más se ha avanzado, sin embargo, le quedarán faltando los cinco centavitos para el peso porque las decisiones no dependen de él. Ahora se le ha presentado la oportunidad perfecta para asumir el liderazgo de esta causa ante el gobierno Petro y unir en torno a él a todos los amigos del proyecto.

Mientras tanto, recomendarmos no buscar el ahogado río arriba. Aquí hay responsabilidades de muchos.

Manizales, 11 septiembre 2022.

@tintiando

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