Opinion

LA VERDADERA AMISTAD SI EXISTE, PERO NO ES FÁCIL ENCONTRARLA *

Van pasando los días de este nuevo gobierno presidencial y poco a poco nos tenemos que ir amoldando a la nueva forma de gobernar del primer presidente izquierdista que lo hace en más de 200 años de vida republicana.

Este viaje presidencial ha estado marcado por varios hitos desde el mismo momento de la posesión. Lo primero que quiso el nuevo mandatario fue agregarle pueblo a los invitados a su posesión en la Plaza de Bolívar. La verdad no sé qué sentirían los anteriores gobernantes al ver la posesión por televisión, pero si debemos decir que esto fue un buen golpe de opinión. El segundo hito lo marca el presidente posesionado cuando le ordena a la casa militar de palacio trasladar la espada de Bolívar al sitio donde él se encontraba.

Al día siguiente después de posesionado abrió la plazoleta Núñez un enorme patio con jardines ubicado entre la casa de Nariño y el Capitolio que permaneció cerrado por más de 20 años por orden de los presidentes de turno.

Todos estos hechos presidenciales los ha marcado la impronta del nuevo jefe y vemos como telón de fondo la presencia del pueblo; éste que muchas veces, o casi siempre, se ha sentido marginado de todo por los gobernantes anteriores, pero menos para pagar tributos.

Continuando con los mensajes subliminales que nos ha enviado el presidente vemos que cuando posesionó al Director de la Policía apareció un variado grupo de civiles de todas las edades, etnias y orígenes representando a la comunidad y frente a ellos el Director hizo su juramento y creo que íntimamente sus promesas de no agredirlos, predicarles la paz en las protestas y poco a poco ir marchitando lo que fue una gran institución al servicio y la protección de la vida y honra de todos los colombianos. Con el tema de la policía hay que ir más adelante y reseñar que en días anteriores, alguien, no sabemos quién, propició un diálogo (¿¿) de los integrantes de la primera línea con el señor Director de la Policía, creemos que, para analizar las agresiones de unos manifestantes a los servidores públicos, como son la policía.

Con respecto a los nombramientos el presidente ha dejado perplejo al mundo diplomático colombiano. Para la ONU designó a una líder indígena como embajadora y lo mismo hizo con el embajador ante el Presidente Biden designó a un afro. Lo anterior dentro de la élite colombiana debe haber caído muy mal, porque estos cargos eran exclusivamente para ellos y ahora recaen en miembros de comunidades hasta ahora excluidas de esa función.

Como podemos apreciar hay cambios y demás que seguirán; sólo esperamos que él que fue impulsor y participante en la constituyente no la vaya a quebrantar quedándose en el poder más de su período presidencial.

* Por: José Oscar González Hernández. Se desempeñó como alcalde de Pensilvania, Diputado a la Asamblea de Caldas, Personero de Manizales.

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