Opinion

DÍAS SIN IVA

Ante la incertidumbre si el gobierno de Gustavo Petro desmontará los días sin IVA, las agremiaciones de comerciantes se han pronunciado solicitando su permanencia aduciendo grandes beneficios económicos para el sector, su papel fundamental en la reactivación económica y el incentivo que ello representa para este gremio.

Todo ello es cierto, sin embargo, existe la otra cara de la moneda, la otra versión, y es la de miles de clientes que no han visto satisfechas sus expectativas.

Son muchas las irregularidades y fallas denunciadas por los compradores, la mayoría de ellas por el incremento en los precios previo al día sin IVA. En las compras electrónicas se presenta la cancelación luego de transacción exitosa y fallas en las páginas web y aplicaciones.

Son numerosos los reclamos contra cadenas de almacenes por las demoras en la entrega de productos adquiridos en sus portales virtuales, el envío de un elemento diferente al comprado, y la llegada de estos con defectos. A ello sumamos las líneas de atención que nunca atienden, las demoras para las respuestas y la falta de soluciones.

Algunos aseguran que muchos electrodomésticos adquiridos en el día sin IVA presentan fallas porque son remanufacturados o mercancías quedadas de sus inventarios.

El denominador común es que, en muy pocos casos, los almacenes, especialmente los de grandes superficies, responden por las fallas o errores.

El día sin IVA no puede convertirse en un beneficio solamente para los comerciantes, también lo debe ser para los compradores.

Por ello es muy importante que el nuevo gobierno evalúe sobre la conveniencia de este mantener esta estrategia de ventas y de seguir con ella, implementarle los ajustes necesarios para que no solamente ganen los vendedores.

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