Opinion

Damos Pena *

Cuenta la historia que, en la Antigua Grecia Platón, el gran y eterno filósofo, alumno de Sócrates, fundó la que sería la primera universidad europea “La Academia”, el mismo que escribiría “La República” y que profesaba que el gobierno debería ser para los mejores. En vísperas de su muerte, dejo como herencia la dirección de su escuela a su sobrino, más no a su alumno consagrado, Aristóteles.

Con esto daría Platón una muestra del vulgar nepotismo y corrupción a la que, aun por nobles, caen siempre los hombres y mujeres, y que al parecer fue lo único que aprendimos.

De lejos no se asoma en nuestros líderes la sabiduría del filósofo griego, pero lo que sin duda aflora constantemente son los actos de corrupción, nepotismo e individualismo.

Si hasta Platón se equivocó, que esperar de nuestros sultanos, fulanos, Marios, Mauricios y Carlos Marios.

La que alguna vez fue la clase dirigente Caldense, esos grecocaldenses de ilustre abolengo, que alguna vez fueron el ejemplo de verso y prosa en el culmen del gobierno, del congreso y la justicia, son ausentes recuerdos, y aunque con un poco de ironía, no cabe duda del liderazgo e intelectualidad de una generación ya olvidaba.

El estereotipo del político costeño corrupto ha calado tanto en el imaginario nacional, que uno de los retos que ellos tienen es derrotar está mala fama, tarea nada sencilla dados los repetidos y sonoros escándalos, así como el desparpajo de su lenguaje al referirse con tanta tranquilidad a las malas prácticas políticas.

Para vergüenza de los Caldenses, hoy la sensación en Bogotá, así como en otras regiones, es que los Caldenses no estamos tan distantes de nuestros queridos costeños.

Escándalos cómo el de Castaño, o el sonoro y visible método Lizcanista, así como la pobre actuación de nuestra más reciente clase política ha construido una terrible visión de la política en Caldas.

Todo parte de esa perversa lógica de nuestros nuevos “Líderes” que creen que una alcaldía es eterna, que las ciudades se manejan como fincas en dónde todos somos sus peones, en dónde los liderazgos se forjan a costa del fracaso de los contrarios.

Alcaldes que pretenden poner sucesores cómo herederos, congresistas que solo trabajan para sus familias, gobernadores sin otro éxito que la obediencia clientelar. El triste estado de nuestra dirigencia. Campañas a la Cámara de más de 3 mil millones y asomos de capturas para un sin número de funcionarios públicos.

Que enorme reto tendrá la nueva bancada en el congreso, aunque no será difícil superar el estándar impuesto por la pasada.

Pero junto con ella, esperar el nivel que pondrán las campañas que se emprenderán el próximo año, en especial en lo que será el tipo de coaliciones y candidatos para Gobernación y alcaldía de Manizales, pues desde ya suenan secretarios que colmados de soberbia y que sintiéndose bajados del Olimpo exigen trato de dioses griegos, no siendo más que tristes remedos de sus jefes políticos.

Esquirla: Al parecer antes de finalizar agosto el departamento se sacudirá con sonadas capturas.

Twitter: @AlejandroLSFD

* Por: Alejandro Loaiza Salazar – Enlace Congreso de la República. Oriundo de Samaná, con estudios en Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia.

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