Opinion

SE ACABÓ

EDITORIAL

Estamos a pocas horas de terminar esta campaña electoral para la presidencia de la república, quizás la más larga de la historia. Llevamos más de seis meses en ella contando las consultas, la primera y ahora segunda vuelta.

La mayoría de los colombianos están cansados y esperaban con ansia que esto terminara, voltear la página ya. Que se recuerde, ninguna campaña había sido tan desleal, rastrera y sucia como esta. Fake news, filtración de videos y audios, montajes, mentiras, escándalos, sospechas de fraudes, amenazas, encuestas amañadas y medios de comunicación nacionales parcializados en forma vergonzosa, enrarecieron el ambiente electoral y fueron el pan de cada día.

Las redes sociales se convirtieron en el vehículo ideal para todos estos desafueros. Los mayores perdedores fueron los ciudadanos quienes no sabían si la información que recibían era verdadera o falsa.

Esta campaña electoral para la presidencia demostró la inmadurez política que aún tenemos. No se discutieron programas ni ideas, lo importante era esculcar el pasado de los candidatos o buscarles la caída por alguna expresión o actuación. No solo la violencia física es repudiable, la violencia moral también lo es.

La motivación de muchos simplemente es favorecer con el voto a quien esté en contra de alguien sin importar las propuestas o programas. Esto no es el verdadero ejercicio de la democracia y terminamos eligiendo por emoción más no por convicción.

La polarización a la que nos llevó la dirigencia política del país, es un retroceso y significa que nuestra democracia aún tiene mucho por mejorar, sobre todo, encaminarse por donde las ideas y programas sean lo importante y fundamental para motivar el voto.

No olvidemos que los pueblos tienen los gobiernos que se merecen. Después no nos quejemos.

Pensilvania, 19 junio 2022.

@tintiando

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