Opinion

PERDON SOCIAL VS SANCION SOCIAL *

Controversia nacional ha generado la tesis del perdón social dando lugar a rectificaciones por parte de una campaña presidencial a quién se le endilga ser los promotores de la misma, máxime en esta etapa electoral llena de indirectas, de ambigüedades, con un ligero populismo en el afán desbordado de obtener apoyos que les permita a los aspirantes llegar posicionados a la segunda vuelta, ante la imposibilidad de triunfo en la primera.

Que interesante sería que antes de acudir a la figura del perdón social como bandera electoral, la sociedad tomara conciencia también de lo que debe entenderse por SANCIÓN SOCIAL, como un valor ético, como un recurso de los ciudadanos cuando observan perplejos la inacción de la justicia ordinaria en las investigaciones de graves delitos, la impunidad de los corruptos que asaltan el erario, la violencia contra los niños, las masacres colectivas, la violencia intrafamiliar, que requieren de una censura social contra esas personas indignas frente a la laxitud sancionatoria de los entes estatales.

Ahora bien, todos queremos la paz, pero debemos reconocer que la justicia en nuestro país se ha venido desvaneciendo, haciéndose menos creíble, menos legítima, con unos índices bajos de credibilidad ciudadana, que reclama reformas de fondo para que se cumpla el mandato constitucional de ser eficaz, eficiente, pronta y cumplida, y es precisamente lo que se le pide  a los aspirantes a la presidencia, cuáles son sus propuestas en ésta materia, que proponen para recuperar esa confianza perdida, dejando de lado esas discusiones en abstracto que solo generan polarización social, recordándoles que para que exista paz, se requiere de una justicia, sana, objetiva, con decisiones oportunas.

Preocupa si, las falencias conceptuales de algunos aspirantes en las áreas de economía, de informalidad laboral, de seguridad social, de medio ambiente, de política exterior, cuando está próximo el fallo del tribunal de la Haya sobre las tres demandas interpuestas por Nicaragua, con pesimismo respecto a su resultado.

Un error tratar de buscar la reconciliación nacional a través de promesas electorales de ser cierta la información periodística de la supuesta reunión de la Picota, como lo es incluir la paz como blasón partidista, cuando debe corresponder a una verdadera política de estado, entendiendo como tal, los lineamientos generales que orientan el accionar de un estado a fin de conseguir el bienestar colectivo y su desarrollo como país.

ADENDA. Envidia ajena es la que se experimenta cuando se visita un país con una población equivalente al 12% a la de Colombia como lo es Panamá, su ciudad capital con menos de 2 millones y medio a punto de inaugurar la línea tres de su moderno Metro, que conduce del aeropuerto Tocúmen con el centro de la ciudad, en construcción la que favorecerá a los residentes de la provincia de Panamá oeste, con una extensión aproximada de 24 kilómetros.

Existe corrupción dicen sus residentes, pero al menos se ven las obras.

* Por: J. F. Paz – Exmagistrado / Consultor. – Presidente Tribunal de Control Ético del partido liberal colombiano.

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