Opinion

PENSANDO EN VOZ ALTA

Por: J. F. Paz – Exmagistrado / Consultor. – Presidente Tribunal de Control Ético del partido liberal colombiano.

Temas del acontecer nacional son dejados a un lado para darle prioridad a casos superfluos, a lo innecesario, a lo banal, donde los graves asuntos del país son prácticamente excluidos de las agendas noticiosas, como de las campañas políticas cuando deberían ser objeto de un riguroso análisis frente a la opinión pública.

Qué interés tiene para la sociedad que una periodista uribista clase A se una en matrimonio con el hijo de un ex comandante guerrillero de las FARC, que la presencia de un millonario futbolista sancionado en una liga extranjera sea la garantía de triunfo de la selección Colombia, como si el fútbol no fuera un deporte colectivo, que una influyente condenada por la justicia colombiana se reúna con un expresidente de la República.

Lo narrado son hechos de ninguna trascendencia frente a los innumerables problemas de la nación, empezando por la seguridad tanto urbana como rural y otros más, que bien merecen ser reseñados en esa incertidumbre donde las tres ramas del poder público son protagonistas, con una sola damnificada: la sociedad.

Ahora bien, la clase política, salvo honrosas excepciones es cuestionada por sus abusos de poder, opacando aquellos buenos legisladores estudiosos de la realidad nacional, muchos de ellos a las puertas de investigaciones penales por su juez natural, la Sala Penal de la Corte Suprema, aspirando a reelección mediante cuerpo ajeno, si es que no siguen una línea trazada por un dirigente nacional de renunciar a la curul para obtener cambio de juzgador.

Imposible desconocer que se atraviesa por una crisis ética, donde la moral administrativa se ha derrumbado, muchas veces con funcionarios sub judice, pero pareciera que esas sindicaciones fueran un trofeo donde nada pasa, amparados en el principio de la presunción de inocencia, casos recientes dan fe de lo narrado.

Unas campañas electorales sin contenido programático alguno, candidatos con bajo reconocimiento nacional, aislados de los partidos políticos tradicionales que han sido el sustento de la poca democracia que nos queda, acudiendo a la mediatización a través de los medios de comunicación, sin pueblo, donde temas como la reforma política, la electoral, la de la justicia, estructural, no como la que se discute para favorecer intereses de grupo, para hacerla eficiente, eficaz, pronta y cumplida, como evitar la deserción escolar infantil, que se propone para erradicar el clientelismo del ejercicio político que tanto daño le viene haciendo a la sociedad, son dejados de lado, solo interesa como se construye una alianza que garantice una votación, importa el presente, no el futuro de la nación y el bienestar de las nuevas generaciones.

Adenda Uno. Lo expresado para auto culparnos: los únicos responsables de lo que sucede en el panorama político y social del país somos nosotros los ciudadanos; no es que tengamos lo que nos merecemos, como lo dice el adagio popular, es que tenemos lo que hemos votado y elegido. De allí la importancia y lo crucial que resultan las elecciones del año venidero.

Adenda dos: La prueba de la morosidad de la justicia en Colombia: después de 16 años de haber hecho dejación del cargo como ex director del IDU la Fiscalía le imputa cargos a un ex alcalde de Manizales por el delito de interés indebido en la celebración de contratos. Se le recuerda la entrevista en un noticiero nacional derramando lágrimas de inocencia o de cocodrilo.

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