Opinion

REFLEXIONES VARIAS – COMISIÓN DE LA VERDAD

Por: J. F. Paz – Exmagistrado / Consultor. – Presidente Tribunal de Control Ético del partido liberal colombiano.

1. Noticia de primera página viene siendo la Comisión de la verdad, no siendo la primera en el país, con la misión común de contribuir al esclarecimiento sobre los hechos de violencia o de violaciones a los derechos humanos a favor del derecho a la verdad de las víctimas y de la sociedad.

Si se pretende una catarsis colectiva, se debe partir de la premisa que dicha comisión no es un tribunal de justicia, no son jueces, ni están para juzgar a nadie, ni lo que allí se diga no será tenido en cuenta ni usado como prueba en los tribunales ordinarios, ya que su funcionamiento corresponde a un proceso social y político, pese a las críticas que la misma ha recibido de ciertos  sectores  o mejor de un grupo político por la conformación de la misma  a quienes se les endilga sesgos ideológicos diferentes  a la de dicha agrupación partidista.

Nada fácil la tarea de estos comisionados por la polarización a que ha llegado el país, donde lo que allí se plantee será utilizado con propósitos políticos en esta agitada etapa preelectoral, tratando de sacar ventajas frente a los contradictores, así se desprende de lo expuesto por los ex presidentes que han desfilado por esa comisión.

2. Así imposible lograr una paz social, que nos hace recordar la máxima de Demócrito, cuando sentenciaba: “todo está perdido cuando los malos sirven de ejemplo y los buenos de burla”. No es más que la inversión de valores, donde por culpa nuestra hemos construido unos falsos ídolos que se pasean por las altas esferas sociales, en la política, en la banca, socios de los importantes clubes sociales del país, ungidos magistrados en mala hora para justicia, dónde solo impera el Dios dinero, haciendo carrera la frase, “entre más tienes, más importante eres”.

Corrupción, es la expresión que abarca toda esta inversión de valores, donde se vocifera oficialmente su persecución, pero con nulos resultados por los organismos competentes.

Podríamos hacer una larga lista del desfalco del erario, muchos olvidados por los colombianos, el caso de Carimagua, donde jugó papel el famoso “Uribito“, favoreciendo a empresarios privados, repitiendo el esquema en Agro Ingreso Seguro, el reparto de los bienes de los mafiosos en la Dirección Nacional de Estupefacientes, con la participación de muchos voceros de clase política, el manejo de la salud a nivel nacional.

Recordar el caso de Dragacol, cuyo personaje principal se presenta como precandidato a la presidencia de la República, las “finas“ comisiones pagadas por Fresenius Medical Care a un exgerente del extinguido ISS, quien se pasea orondo por el Centro Internacional de Bogotá, o el millonario robo de la familia Nule con el carrusel de la contratación en la capital, larga lista que trataremos de reconstruir en próximas puyas, dineros que bien podrían haber servido para pagar la enorme deuda social con ciertos sectores poblacionales en total abandono por un estado que se dice social de derecho, pero que de social solo tenemos el enunciado del artículo primero de la carta política.

3. No puede ser se utilice la medicina como estratagema para eludir la justicia, con maniobras torticeras manipuladas por tinterillos con diploma de abogados, dilaciones que deberán ser investigadas por la Comisión de Disciplina Judicial o su delegación en el departamento del Magdalena. Es hora de volver por los fueros de una justica eficaz como eficiente, sin permitir que se le burle aplicando en debida forma el debido proceso.

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