Opinion

MENOS VELOCIDAD

EDITORIAL

Ayer en las horas de la tarde se conoció el accidente de una camioneta propiedad de la Gobernación de Caldas cuando se dirigía a Manizales procedente del municipio de Pensilvania movilizando personal de prensa quienes cumplían labores relacionadas con su cargo. Los hechos sucedieron en el sitio Sabinas conocido por los altos niveles de accidentalidad.

Sería perverso afirmar que los hechos sucedieron adrede y que existió intencionalidad, sin embargo, lo sucedido lo aprovecharemos para hacer una seria reflexión sobre la movilidad de personas protegidas.

Todos nos hemos encontrado con caravanas de camionetas que se movilizan a altas velocidades, no respetan las señales de tránsito y prácticamente atropellan a quien se les atraviese. La explicación es simple: Están transportando a un funcionario oficial con algún poder.

En el primer mandato en 1997, Enrique Peñalosa como alcalde de Bogotá, prohibió la movilización a altas velocidades de los esquemas de seguridad de personas protegidas debido a los permanentes accidentes que provocaban y el peligro al que exponían a otros conductores y peatones.

La alta velocidad no hace más importante al personaje que vaya en la caravana, y éstos a su vez, deberían tener conciencia ciudadana y respeto por los demás, ordenándole a sus conductores acatar las normas de tránsito. Si el protegido tiene mucho afán, la solución es sencilla: madrugue más.

En el departamento de Caldas solamente se ha presentado un atentado contra un gobernador y le sucedió el 11 de junio de 1995 a Ricardo Zapara Arias, en la carretera entre los corregimientos de Puerto Venus en Antioquia y Pueblo Nuevo en Pensilvania en plena época de violencia por la presencia de las farc en esta región. Desde hace varios años no tenemos problemas graves en este sentido en nuestras vías. De ahí lo innecesario de todos estos despliegues de seguridad.

El personal de seguridad o de conducción de una persona protegida, y ella misma, tienen el deber de respetar las normas de tránsito y no colocar en peligro a los demás por movilizarse a altas velocidades. Y este mismo llamado es para los conductores de ambulancias y de organismos de socorro que parecen locos cuando va a atender alguna emergencia.

Pensilvania, 25 julio 2021.

@tintiando

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