Opinion

EN PODER DE LA ANARQUÍA

Por: J. F. Paz – Exmagistrado / Consultor. – Presidente Tribunal de Control Ético del partido liberal colombiano.

Se le define como la ausencia total de estructura gubernamental en un estado donde salta a la vista la impotencia del gobierno civil, del legislativo, de la  rama judicial, de la que mucho esperaba la gente de bien, para controlar este fenómeno de protestas sociales, que con el paso de los días se está degradando en vandalismo, en bandidaje, desconceptuando el verdadero sentido de la inconformidad social.

Imposible desconocer estas expresiones colectivas, que es el signo de una rabia latente, la que debe tener un límite, sin incurrir en posible colisión con los derechos individuales de otras personas, los daños materiales que pudieran ocasionar a la propiedad privada, al mobiliario público, como los bloqueos de vías, con sus consecuencias en vidas, desabastecimiento de alimentos  afectando  a todo un colectivo social.

De seguir así, sin acuerdos ciertos entre el alto gobierno y la mini constituyente creada por ellos mismos, para negociar con el ejecutivo, el país se verá arrastrado a una confrontación generalizada, con costos catastróficos en términos de vidas humanas como el derrumbe de la economía nacional.

Oportunidad para citar al profesor e intelectual Estanislao ZULETA, cuando en una conferencia sobre la lucha por la plena vigencia de los derechos humanos, afirmaba: ”Cuando la población misma y no solo sus autoproclamados voceros y defensores, está dividida en dos tendencias irreconciliables, ya no quiere la paz sino la victoria de su campo. Es entonces cuando la sociedad se halla al borde de la guerra civil o en un periodo insurreccional o prerrevolucionario, pero cuando la inmensa mayoría reclama la paz y el entendimiento, como ocurre entre nosotros, el camino para lograrla debe seguir siempre abierto.”

ADENDA. DE MANERA SIGILOSA  AVANZA REFORMA A LA USTICIA. Se ha sostenido que una justicia sana e imparcial, enaltece la democracia, haciéndola sólida y vigorosa, reforma esperada por el país, a punto de convertirse en ley, aprovechando tanto gobierno como Congreso que toda la atención se centra en las protestas sociales.

Las reformas que se le introducen a la ley estatutaria  en lugar de fortalecerla la debilita en el campo del aspecto humano, al establecer que a las altas Cortes pueden acceder profesionales que siendo abogados acrediten experiencia en otras profesiones, reforma que más pareciera concebida para favorecer  aspiraciones futuras de burócratas a punto de terminar periodos, que con pocos años de graduados como abogados, pueden sumar otros más en profesiones diferentes a las disciplinas jurídicas, en contravía de lo consagrado en la constitución.

Ojalá la Corte constitucional en la revisión por ser ley estatutaria corrija estos desaguisados Gobierno – Congreso.

ADENDA DOS. De igual forma se pregunta ¿ qué tiene que hacer la Comisión Disciplinaria en la comisión interinstitucional, corporación con funciones específicas sobre la conducta de los funcionarios judiciales? salvo que quieran formar parte del manejo burocrático que dicha reforma le otorga a la interinstitucional, con nueva planta de personal, con un comité técnico, más asesores, nombramientos como el del director ejecutivo nacional, los 32 seccionales con periodo de 4 años, eliminando la figura de la convocatoria pública. Otra frustración nacional en un campo tan importante para la paz social, como el de la justicia.

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