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PATRIMONIO DE UNOS POCOS

Por: Homero.

La salud, un derecho fundamental consagrado en nuestra carta magna, se ha convertido en el negocio predilecto de mucho politiqueros que la ven como medio de enriquecimiento personal.

Y el departamento de Caldas no es la excepción. Los cuestionamientos sobre el manejo de varios hospitales departamentales se ha vuelto pan de cada día. Obviamente hay honrosas excepciones como el Hospital Santa Sofía que son ejemplo y han tenido reconocimiento a nivel nacional.

Estas Empresas Sociales del Estado son instituciones prestadoras de servicios de Salud cuyo objeto de creación es la prestación de un servicio social a la comunidad, en muchos casos han desdibujado su labor.

La dirección de un hospital se ha convertido en uno de los puestos más apetecidos, no solamente por la robusta nómina de planta y contratista que maneja, si no también por el jugoso presupuesto del que disponen.

Al hablar del departamento de Caldas, no podemos ignorar que el sector salud lo convirtió el gobernador en un sistema de pago de favores políticos. Es vergonzosa la puerta giratoria establecida en la cual unos directores pasan de un hospital a otro sin el menor escrúpulo.

La limitación de funciones de control que tiene la Dirección Territorial de Salud de Caldas, la convierten en un ente sin herramientas jurídicas o de control para poder intervenir.

Urge una reforma para que esta entidad tenga funciones locales similares a las de la Superintendencia de Salud en aras de lograr la optimización de la prestación de los servicios de salud y despolitizar este sector fundamental para la vida de los colombianos.

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