Opinion

TORPEZAS Y MÁS TORPEZAS

Por: J. F. Paz – Exmagistrado / Consultor. – Presidente Tribunal de Control Ético del partido liberal colombiano.

Se pasa por un mal momento, crisis de gobernabilidad o de gobernanza, desorden, desconcierto, en una palabra anarquía total, malestar social aprovechado por unos insensatos para crear el caos  comprometiendo el orden público con las graves consecuencias para la estabilidad institucional.

El descontento social proviene de tiempo atrás en aspectos varios. En materia de salud, ¿Cómo dejar de lado las reiteradas quejas de humildes colombianos que desesperadamente buscan se les ordene el adecuado tratamiento médico para sus dolencias y enfermedades?, las nulas políticas de empleo evidenciado en estas marchas con millares de desempleados que ven en las mismas un desahogo por su situación personal y familiar, sin considerar la alta tasa de informalidad que llega a un 49.2 según cifras del “DANE”.

La crisis hospitalaria agudizada por la pandemia, el retraso salarial para el personal de la salud, la explotación de obreros y trabajadores a través de las cooperativas de trabajo como intermediarias laborales, con el único propósito de burlar el pago de las prestaciones  de ley,  obligando al trabajador a tener que acudir a las instancias judiciales a la espera del resultado de un dilatado proceso, si es que ese fallo se da en vida ante la mora de un sistema judicial totalmente ajeno y desconectado con la realidad social, buscando que se le reconozca el contrato realidad.

¿Cómo entender la presentación de una reforma tributaria aunque se le quiera hacer aparecer como una ley de solidaridad, cuando conlleva una serie de gravámenes que afecta directamente a las clases populares, al sector de pensionados trasgrediendo mandatos constitucionales, reforma fiscal cuyo hundimiento se pide a gritos desde las calles, como expresión popular, fuera del rechazo de algunos partidos políticos por ser inoportuna, fiscalista, alcabalera mal presentada, epilépticamente mal elaborada, utilizando una expresión del ex ministro conservador Juan Camilo Restrepo en su didáctica charla ante el Consejo de Control Ético del partido liberal en la mañana del viernes pasado.

Arcas del estado que bien podrían ser financiadas como lo han pedido  especialistas en la materia con la eliminación de millonarias exenciones o beneficios tributarios otorgados por este gobierno a las grandes corporaciones, como la deducibilidad del impuesto de industria y comercio denominado “ICA” que asciende a más de 7 billones de pesos al año, suma suficiente para atender la parte social que es del orden de los 4 billones y medio sin acudir a nuevos impuestos. Porqué tanto interés de beneficiar a estos sectores ?

Lo cierto es que la realidad suele estar lejos del discurso que a diario se le escucha en los medios oficiales al jefe del estado, donde pareciera ser viviera en una  burbuja, en un país diferente, o así se lo hacen ver un centenar de áulicos alejados del país verdadero, de ese pueblo que con su trabajo crea la riqueza nacional.

Los pocos políticos que pasan a la historia son aquellos que se engrandecen ante la adversidad y la sortean porque logran ajustarse a los retos que se les impone, y no pretender que la realidad se ajuste sus planes.

Seguramente el actual mandatario no será recordado por sus ejecutorias de gobierno, lo será por su locuacidad, tozudez, dogmatismo e inexperiencia.

ADENDA. A propósito de lo expuesto, en esta época de crisis, de protesta social valedera, de vandalismo sin control, de ausencia de autoridad, de desmanes callejeros, de daños al mobiliario urbano, la  pregunta  a formular es la de, ¿ y dónde está el piloto ?

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