Opinion

SOCIEDAD CIVIL Y SANCIÓN SOCIAL

Por: J. F. Paz – Exmagistrado / Consultor. – Presidente Tribunal de Control Ético del partido liberal colombiano.

Hay un hecho cierto, la sociedad sana del país  desea que se le devuelva la tranquilidad, la concordia, la confianza en sus instituciones, ultrajada por unos insurgentes e insensatos funcionarios públicos, como judiciales, representantes populares, que antepusieron su deber con el Estado, a las ambiciones y aspiraciones de poder, y ahora cuando por fin son sometidos a las averiguaciones judiciales, acuden a las disculpas y frágiles argumentos con la asesoría de abogados que a veces  rayan con las normas penales buscando una inocencia  difícil de creer.

Le corresponde a la sociedad civil, entendida como una  agrupación de individuos que presuponen la existencia de instituciones políticas y jurídicas, imponer los criterios de transparencia, eficiencia, idoneidad, cuando de escoger  sus voceros populares se trate, haciéndolo  con seriedad, con interés de patria, seleccionando a sus mejores voceros, que trasmitan credibilidad y confianza pública, aplicando la SANCION SOCIAL, a aquellos que defraudaron la voluntad popular  al pisotear la  dignidad parlamentaria.

Esa debe ser la labor de los partidos políticos, si es que  deseamos reconstruir el tejido social vulnerado en el momento presente, escogiendo auténticos voceros,  alejados del clientelismo que tanto daño le hace a la buena política, no olvidando que una minoría audaz puede y ha logrado muchas veces cambiar el curso de la historia por la indiferencia ciudadana, de los falsos promeseros que los tenemos a la vuelta de esquina, que aprovechando el momento electoral, están más pendientes de sus propios intereses que los de la colectividad.

No olvidar que una de las maneras más  frecuentes de definir los partidos políticos es la de mostrar que ellos cumplen la función de seleccionar y trasmitir las demandas de la sociedad civil que se volverán objeto de decisión política, seleccionando  a sus mejores hombres, que dignifiquen, enaltezcan y salven la poca democracia que nos queda.

Si esa sociedad se calla, si se esconde, apática al devenir político, no se sorprendan de que la sustituyan las manifestaciones de los oportunistas que están a la vista, como las conspiraciones de ambiciosos camuflados en la representación popular.

ADENDA UNO: Lo académico y político en la interesante charla del llamado senador de la ciencia IVÁN DARIO AGUDELO ZAPATA el pasado viernes  ante  el Consejo Nacional de Control Ético del partido liberal, donde expuso con amplio conocimiento del tema la importancia de la ciencia y la tecnología para el futuro desarrollo del país, como el papel de la corriente liberal en esa tarea legislativa.

Reconforta esta nueva generación de parlamentarios, preocupados por la suerte de las nuevas generaciones, autor de la ley que crea el Ministerio de ciencia, tecnología e innovación.

ADENDA DOS: No es posible  entender como  tanto gobierno como el Congreso asumen conductas contrarias a la moral administrativa al postular a una persona con cuestionamientos éticos y seleccionada por el legislativo para ocupar una magistratura en la comisión disciplinaria, quien aprovechando esa condición logra eludir la investigación por parte de  la Corte Suprema de Justicia al considerar que su juez natural es la Comisión de acusaciones de la cámara, lo que significa en buen romance que hasta allí llegó esa investigación, por los antecedentes y nula actuación frente a graves casos que le ha correspondido por competencia.

De mal en peor.

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