Opinion

“NO HAY ALMOHADA MÁS CÓMODA QUE UNA CONCIENCIA TRANQUILA”

Por: José Oscar González Hernández. Se desempeñó como alcalde de Pensilvania, Diputado a la Asamblea de Caldas, Personero de Manizales.

Por fin llegaron las vacunas a nuestro querido país y con fanfarria presidencial las recibieron; dicho espectáculo tan lamentable no nos debió preocupar y no alcanzó a opacar nuestra alegría por contar ya con un fármaco que se enfrentará a un bicho microscópico y que puso patas arriba al mundo entero.

Las dichosas 50.000 vacunas, muchos pensamos que era una cifra irrisoria. Que tal que hubieran llegado en cantidad superior. Pensemos por el lado amable. Esas vacunas le permitirían a todo el entramado de vacunación mirar su operatividad. Hubo unos pocos casos exitosos; fuera de Bogotá que cumplió su meta en dos días, en las otras regiones hubo retrasos y llegamos a 5 y 6 días para cumplir el encargo.

Somos, nos dicen en el gobierno,  uno de los países que mejor vacunamos en el mundo; esto puede ser cierto, pero cuando tenemos todo el tiempo del mundo, pero no se nos puede olvidar que con la “pandemia” lo único que no tenemos es tiempo.

Sin dejar caer el optimismo por la llegada de las vacunas debemos mirar para sacar lecciones de este pequeño impase. Aplicar las 50.000 vacunas nos debió destapar todas las falencias que se tienen en el sistema de vacunación. Debemos corregir los errores que se presentaron, acortar los tiempos, magnificar la presencia de las personas en los puestos de vacunación, publicar con tiempo los listados de cada día de las personas que van a vacunar y el reto mayor, vacunar a nuestros campesinos en las zonas alejadas de las cabeceras municipales. Soñemos,¿ será imposible pensar que el gobierno permita que particulares vendan las vacunas y las apliquen ?

No sé si reírme o esperar que sucede con el buen optimismo del ministro de Salud que nos dice que Colombia puede vacunar 100.000 personas diarias; mucho ojo ministro, que con lo visto nos vamos a demorar muchos años para cubrir las metas porcentuales fijadas.

Como si fuera poco la polvareda levantada por la vacunación, el gobierno colombiano volvió y casó pelea con nuestros vecinos venezolanos. Hizo una buena cuando con decreto los acogió a los migrantes y estabilizó, pero en un comité de la ONU sobre derechos humanos se destapó el presidente Duque con los opresores venezolanos. De esa pelea, la respuesta del gobierno venezolano vino por parte de su canciller  que dijo: “Colombia es el país donde se sufren las peores violaciones a los derechos humanos”. Y nuestra canciller tan ausente desde que se posesionó le ripostó diciendo: “Dictadura criminal de Maduro”.

Como lo podemos apreciar en materia de relaciones exteriores la ruta está marcada, el presidente Duque va con todo contra Maduro y le sigue brindando apoyo a Juan Guaidó que ni fu ni fa.

Lo mejor es que sigamos esperando que el suministro de vacunas continuará llegando y estas escaramuzas del comienzo se corrijan. Continuemos con las medidas de bioseguridad: Tapabocas, distanciamiento social y lavado de manos.

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