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LA PENSILVANIDAD

Por: Luis Alberto Franco Muñoz.

Pensilvania, esa mágica palabra de cuatro sílabas y once letras, que despierta los más altos sentimientos de orgullo y de alegría cuando los nacidos en esta bella tierra la escuchamos en cualquier parte del mundo.

Y es que como lo dice un popular meme, “No tengo la culpa de haber nacido en Pensilvania, solo tuve suerte”. Otros dicen “Ser pensilvanense es una fortuna que solo tenemos 40 mil personas en el planeta”. Entonces si reunimos estas expresiones, encontramos que Pensilvania es sinónimo de alegría, orgullo, fortuna.

Pensilvania tiene connotaciones especiales. Por ejemplo, somos los únicos que tenemos cinco gentilicios aceptados por la Real Academia de la Lengua: Pensilvense, Pensilvanense, Pensilvano, Pensilvanes y Pensilvanita, y como lo dijera don Azael Osorio, también se puede emplear Silvano.

Y pasamos horas discutiendo cuál de estos gentilicios nos queda mejor. Personalmente utilizo “pensilvanense” porque tiene la mayor parte de la raíz del nombre del municipio, además de ser sonoro y tener fuerza. Es una melodía el pronunciarlo: Pensilvanense.

De nosotros se dice que somos muy exagerados cuando de nuestra tierra se trata. Por ejemplo, estamos seguros de que Cali es la sucursal del cielo porque el cielo es Pensilvania; lo mejor de Manzanares es la pasada para Pensilvania; en Estados Unidos nos copiaron el nombre de Pensilvania; si Trump hubiese venido a Pensilvania Caldas otra fuera sido su suerte; y de Pensilvania pal cielo si nos mandan bestia.

También decimos que después de la marsellesa, el himno oficial de Francia, y del himno nacional de Colombia, el de Pensilvania es el más bonito, y lo cantamos con el corazón henchido de emoción aunque no entendamos o conozcamos algunos de sus términos o sus giros idiomáticos y tengamos inexactitudes como “Hoy te ciñen guirnaldas de oro” cuando la versión original dice: “Hoy te ciñes guirnaldas de oro”, y también decimos “Pensilvania al nombrarte mis labios” y lo correcto es “Pensilvania al nombrarte mi labio”, claro está que esto no le resta patriotismo o emoción cuando entonamos sus notas.

Nuestra historia está llena de grandes acontecimientos que nos hacen sentir orgullosos. La tribu Pantágoras, descendientes de los bravíos caribes, habitaron esta zona perteneciente a las tenebrosas selvas de Sonsón en el Estado Soberano de Antioquia. Algunos llaman a estos indígenas Palenques por el nombre de sus construcciones que eran verdaderas fortalezas.

Tres expediciones de españoles llegaron a conquistar estas tierras entre 1540 y 1550, unos comandados por Baltasar Maldonado y otros por Álvaro de Mendoza. Todos fueron repelidos por el coraje de nuestros aborígenes y su férrea decisión de defender su tierra, ahora nuestra tierra.

Fue en un palenque de los pantágoras donde sucedió el primer suicidio colectivo de la humanidad. Los pocos aborígenes sobrevivientes del embate de los españoles se encerraron y se prendieron fuego, muriendo todos en aquella hoguera humana. La causa nunca se pudo establecer según el Padre Aguado, cronista de la época. De acuerdo con algunos historiadores este sitio queda en algún paraje del sector de la vereda El Alambrado al sur del casco urbano de nuestro municipio.

Y empezaron 300 largos años de silencio total hasta que finalizando la década de 1850, un grupo de osados comerciantes antioqueños, se aventuraron a buscar un camino más corto entre Salamina y el Puerto fluvial de Honda al cual llegaban todas las mercancías de Europa.

Ya el Estado Soberano de Antioquia había entregado estos territorios a la Concesión Ramos, propiedad del sonsoneño don Luis María Ramos Botero, quien donó los terrenos para la fundación de Pensilvania, y es abuelo del dirigente antioqueño Luis Alfredo Ramos Botero.

Pensilvania, nació a la vida territorial el 3 de febrero de 1866 por un Decreto del Gobernador de Antioquia Pedro Justo Berrío, en donde fueron definidos sus límites como corregimiento perteneciente a Salamina la cual era la capital de uno de los cantones de la provincia de Antioquia.

Como municipio nacimos a partir del 18 de diciembre de 1872, o sea que apenas en el 2022 cumpliremos nuestros primeros 150 años de vida municipal.

De Pensilvania fue primer el procurador general de la nación, Don Milciades Cortés Agudelo. En Pensilvania nació la primera estudiante de una facultad de derecho en el país, primera magistrada de Tribunal y primera magistrada de la Corte Suprema de Justicia, Fanny González Franco. Pensilvanense es don Luis Eduardo Yepes el fundador de los Almacenes Ley que eran los almacenes éxito de las últimas décadas del siglo pasado, y al igual que ellos, son muchos los paisanos que han hecho historia por ser pioneros.

Somos el único municipio que tiene una replica de su puente insignia en el Parque del Café, un barco carguero lleva nuestro nombre por todos los mares del mundo, y Pensilvania es el primer nombre que se le ocurre a un emprendedor para su negocio o empresa. Edificios, productos alimenticios, almacenes, supermercados, talleres, hoteles, residencias, carnicerías, papelerías, empresas de transporte, llevan nuestro nombre.

El pensilvanense no niega su tierra, el pensilvanense busca a sus paisanos donde se encuentren, el pensilvanense siempre añora regresar. Don Alfonso Hoyos Giraldo, dirigente político durante cerca de 20 años en Pensilvania, en 1985 plasmó en un poema este sentimiento:

Atravesando tu difícil geografía

y viajando por montañas y montañas

se puede comprender ¡Oh tierra mía!

cuán difícil es llegar donde me esperas.

He cruzado caminos y riachuelos

admirando los contornos del paisaje

buscando el rincón do´ los abuelos

sembraron la simiente del linaje.

Ya cuando al fin, alborozado y pleno

entro a la ciudad colmada de alegría

desaparecen de mí cansancio y pena

porque he llegado a Pensilvania ¡Tierra mía!

Cómo no sentirnos orgullosos de haber nacido en Pensilvania si lo tenemos casi todo: Una de las tres instituciones de educación superior del departamento de Caldas está en Pensilvania, la IES- CINOC. Somos el único municipio diferente a capital que tiene un call center. Ocupamos el segundo lugar a nivel nacional con el menor índice de analfabetismo, tenemos en la vereda La Torre una piedra más grande que la del Peñol en Antioquia, nuestro hotel campestre de Pueblo Nuevo no tiene nada que envidiarle a uno de la costa, tenemos la mejor feria exposición equina grado B del país, somos el segundo municipio en extensión del departamento, tenemos la segunda reserva hídrica de Caldas, y como si fuera poco, creamos nuestra propia expresión para responder en forma positiva: El puuuuuuu. Entonces preguntamos: hace rato llegó el bus ? y nos responden puuuuuu. Está lloviendo muy duro puuuuuu. Pregunto a los Pensilvanenses: Quién no ha utilizado el puuuuuu ?

Y sí como existe la colombianidad, también existe la pensilvanidad, término acuñado por el paisano, periodista y escritor, Fernando Alonso Ramírez Ramírez, y nuestro municipio es uno de los pocos que admite la construcción de esta palabra.

La Pensilvanidad es la esencia del ser Pensilvanense. Hablar de Pensilvania genera sensaciones únicas que hace vibrar cada fibra de nuestro ser. Es el sentimiento que nos encamina a realizar acciones colectivas en beneficio de la sociedad y a construir logros personales; es decir, es el motor que nos lleva a creer, es la motivación que genera en cada uno de nosotros el orgullo de ser Pensilvanense, de haber nacido en esta tierra maravillosa que llevamos en el corazón, y el impulso para trabajar por estos valores que han hecho grande a nuestra raza y la hacen brillar con luz propia en todas partes del mundo; y propendemos para que en las nuevas generaciones florezca el sentido de pertenencia que nos ha caracterizado.

Y aunque tenemos muchas cosas para enorgullecernos, lo mejor que tiene Pensilvania es su gente.

Viva Pensilvania !.

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