Opinion

NUEVA REALIDAD

EDITORIAL

Ha empezado en firme uno de los ejercicios más entretenidos para aquellos que gustan de la actividad política: hacer cuentas electorales.

La característica común en todos los actores políticos del departamento es el desfase, lo que ellos llaman el optimismo. La mayoría son exagerados y generan una mirada compasiva ante tanta ingenuidad.

Es una locura. Como dice un gran amigo, la gente se enloqueció. Todos hacen cuentas alegres, hay líderes que los tienen registrados en varios directorios políticos y otros que perdieron el sentido de la proporcionalidad tan fundamental en la política. Como se dice en mi tierra, el día de la quema se verá el humo.

El proceso electoral que se avecina será muy diferente a los anteriores. La pandemia por el covid-19 será un factor determinante. Las grandes concentraciones, las reuniones en recintos cerrados y la movilización masiva de electores, serán cosas del pasado, por lo menos en las elecciones de marzo de 2022. Este coronavirus no desaparecerá fácilmente.

Muchas personas, especialmente adultos mayores y población vulnerable, se abstendrán de tomar parte activa en las campañas electorales por temor al contagio, y por la misma razón no acudirán a las urnas, lo que afectará electoralmente a los partidos tradicionales como el liberal, conservador, La U y centro democrático.

El umbral tampoco se disparará en Caldas como pronostican algunos y en el mejor de los casos se mantendrá el mismo del 2018 para cámara, 33.717 votos.

Una nueva forma de hacer política se impondrá en Colombia y será a través de las redes sociales, con influencers, mensajería instantánea, medios digitales y haciendo uso de todas las herramientas que ofrece la tecnología moderna. La organización y el carisma del candidato también serán fundamentales; y sobre todo, mucho realismo y los pies sobre la tierra.

Quienes no estén preparados para ello, estarán condenados al fracaso.

Manizales, 31 enero 2021.

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