Opinion

ESCASEAN LOS LÍDERES

Por: J. F. Paz – Exmagistrado / Consultor. – Presidente Tribunal de Control Ético del partido liberal colombiano.

La pandemia que azota el planeta viene generando cambios exponenciales que han impactado la sociedad, las instituciones, las empresas, nuestras ocupaciones, la forma en que interactuamos, como muchos otros aspectos relevantes de la vida cotidiana.

Pero tal vez uno de los grandes problemas evidenciado en la crisis sanitaria que representa un serio reto para la sociedad actual, es la ausencia de líderes de verdad, con la visión necesaria para resolver con decisión, y carácter los graves problemas por los que atraviesa la sociedad contemporánea.

Necesario diferenciar los conceptos de líder y jefe que se confunden en nuestro medio; para el líder la autoridad es la oportunidad de servir con transparencia buscando el beneficio colectivo, para el jefe o gobernante ocasional no es más que un privilegio de mando, que es aprovechado  en el momento, muchas veces con abuso  de poder.

La ausencia de verdaderos  líderes es tema de todas las naciones, la nación del norte acaba de vivirlo, por cuanto hace cuatro años los americanos sabían que votaban por un empresario, por un negociante, no por un ideólogo y menos a un  por un estadista.

Líderes con carácter, coherentes en sus posiciones, conocedores del ejercicio público, como de la hacienda, son características del pasado, no sin antes expresar en honor a la verdad, que la sana política, la que desea el elector, se volvió difícil de ejercerla en nuestro medio, donde los ciudadanos de bien, honestos, capacitados, con experiencia  profesional, la evitan, abriéndole el camino a una dirigencia azarosa que nos viene gobernando a través de áulicos, cortesanos, donde lo que menos les interesa es el desarrollo social.

Que surjan líderes de verdad, dirigentes libres de la contaminación partidista, vinculados con el progreso colectivo, que los tenemos en el campo privado, en el empresarial, en la academia, aún en los partidos, solo basta que se les permita actuar, sin ataduras, si en verdad  se desea un cambio en la forma de hacer la política.

Se ha sostenido, que  si la sociedad calla, es indiferente a lo que sucede, no nos sorprendamos que en un tiempo no muy lejano, aparezcan los oportunistas, una nueva turba de abusadores del estado, que solo persiguen su bienestar personal.

Estamos a tiempo de corregir en busca de nuevos horizontes, si queremos recuperar la confianza  ciudadana.

ADENDA. Ante la situación política administrativa por la que atraviesa Bogotá, con vientos de revocatoria, agravada por la pandemia, la falta de coherencia en los proyectos de gobierno, la prepotencia, dogmatismo e improvisación por parte de quien rige los destinos de la capital, llama la atención como ciertos sectores sociales, privados, y políticos se rasgan las vestiduras cuestionando y criticando a esta funcionaria, cuando ellos mismos estimularon y patrocinaron electoralmente ambiciones sin horizonte de dos aspirantes, (Galán y Miguel Uribe), permitiendo que por el camino del medio ganara las elecciones la candidata Claudia López. Víctimas de sus propios inventos.

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