Opinion

¡Es el agua estúpido! No a miel II

Por: Alejandro Loaiza Salazar – Enlace Congreso de la República. Oriundo de Samaná, con estudios en Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia. Por: Alejandro Loaiza Salazar – Enlace Congreso de la República. Oriundo de Samaná, con estudios en Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia.

¡Es la economía estúpido! Fue una frase emitida por James Carville asesor de campaña de Bill Clinton expresidente de los Estados Unidos. Dicha frase fue utilizada como uno de los eslóganes que llevaron a Clinton a ganarle la campaña presidencial a George Bush padre.

La mencionada frase ha sido ampliamente usada en innumerables referencias a la importancia que tiene la economía por sobre muchos aspectos de política pública, sin embargo, nada es más importante que la vida en sí misma.

La desconexión del hombre y la naturaleza ha sido más que evidente desde los días de la Revolución Industrial, solo hasta unas de décadas atrás la socialización de los efectos irreparables de la acción del hombre sobre nuestro ecosistema, ha generado algo de consciencia en algunas personas, pues aún existen no pocos individuos que niegan una realidad más que evidente. En parte una de las derrotas de Trump, fue la derrota de un discurso negacionista de los efectos del ser humano sobre el cambio climático.

Colombia, es de lejos uno de los territorios a nivel global que tienen ventajas inigualables respecto de la biodiversidad y su posible uso sostenible. Este no es un discurso exclusivo del centro o izquierda, o mucho menos mamerto como algunos lo podrían calificar, es una realidad, no en vano opiniones de todos los sectores y espectro políticos coinciden en lo anterior,  y en Colombia pocos como el exministro Fernando Londoño Hoyos exponen el pensamiento de la derecha; a continuación un link de su más reciente columna frente a nuestro papel y uso del agua como fundamental recurso. https://www.las2orillas.co/cuando-se-tiene-todo/ Miel II, es un proyecto que como su antecesor Miel I, espera llenar unas expectativas financieras y energéticas para el centro del país, pero como miel I, mitigar por completo los efectos adversos al ecosistema es imposible, así como la reducción de tarifas del servicio de energía en los hogares, lo anterior fue una enorme mentira en épocas de socialización del proyecto. Hoy el oriente de Caldas, región vecina a miel I, paga tanto por la provisión de energía, como aquel ciudadano de Bogotá o Manizales.

La resolución 0300 de la ANLA emitida el 29 de diciembre de 2011, da fe de los terribles efectos de estas obras sobre el ecosistema, y por su puesto a su vez, sobre las comunidades. El  trasvase Manso-Amani, obra que hace parte integral del proyecto, provoco el desplazamiento de más de 20 familias, y el desecamiento de casi 25 quebradas entre los límites de Samaná y Norcasia, en particular sobre el corregimiento de Berlín, este último jurisdicción de Samaná.

Miel II, según algunas proyecciones es un proyecto que espera dejarle anualmente al departamento alrededor de cinco mil millones de pesos anuales, fuera de otro tanto para algunos municipios: Samaná 400 millones, Manzanares 96 millones, Pensilvania 1.400 millones, Marquetalia 190 millones y Corpocaldas 2.150 millones.

Por supuesto estos recursos son importantísimos, si es que no se perdiera un porcentaje en el camino, y además exige una monumental inversión que se tendría que llevar a cabo. Con seguridad, teniendo la visión de emprendimiento y sostenibilidad, se podrían obtener iguales o superiores recursos de cara a la explotación sostenible del territorio, sin la depredación del ecosistema único de la región.

Más aun, no pocos estudios demuestran que la democratización de estos recursos a partir de la inversión pública es mucho menor, que la que se pudiera tener cuando por ejemplo, se incentivan a las comunidades a la asociación, para la correcta explotación turística y silvoforestal en la región.

Sin duda MIEL II pone en peligro un recurso valiosísimo como el que tienen el oriente de Caldas con sus ríos y selvas, y a su vez pone en situación de vulnerabilidad a miles de familias que habitan el territorio.

Hace un par de semanas, el mundo viralizaba la noticia de la cotización en bolsa, de futuros para el uso del agua en el estado de California, Estados Unidos. En pocos años será todo el planeta quien tendrá que hacer uso de esta modalidad, para como con los bonos de carbono, poder asegurar la explotación hídrica. Desde el embotellamiento del agua, hasta su uso en la agricultura y el turismo, pero por supuesto, como fundamental elemento de vida para las comunidades del oriente de Caldas, NO a miel II, ¡Es el agua estúpido!

Twitter: @AlejandroLSFD

 

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