Opinion

EN LA POLÍTICA SE TIENEN MUCHAS VIDAS, COMO EN LOS VIDEO JUEGOS”

Por: José Oscar González Hernández. Se desempeñó como alcalde de Pensilvania, Diputado a la Asamblea de Caldas, Personero de Manizales.

Si dentro de las instituciones electorales del mundo existen fundamentos indispensables, creo yo que “el voto”, o sufragio como popularmente lo llamamos es fundamental.

Mirando la enciclopedia de moda hoy el Google nos dice que “el voto es el acto por el cual un individuo expresa apoyo o preferencia por cierta moción, propuesta. Por otro lado, el voto es considerado como igual, es decir, cada voto tiene el mismo valor, sin importar quién sea el elector”. Como se deduce fácil a nadie nos queda duda de su valor y lo que representa en la democracia. Los tratadistas al hacer los estudios de la figura nos traen las siguientes características del voto: Universal, libre, directo y secreto.

Históricamente el sufragio ciudadano para elegir funcionarios en nuestro país se remonta por allá en la Patria Boba, es decir después de la independencia y el sufragio floreció pero en forma indirecta se elegían a los representantes; la elección de los senadores fue siempre indirecta hasta los comicios de 1947. Recordemos que en las votaciones para el período de 1812-1815 en la Provincia de Cundinamarca, la elección era a nivel de parroquia y los requisitos eran muy exigentes para el momento histórico: ser varón, mayor de 25 años, padre de familia que viviera de su renta y no podían ser esclavos. En estas elecciones el voto era público y uninominal.

Como quedó consignado anteriormente una de las características hoy del voto es que es secreto y se dice que así se garantiza la libre decisión del votante.

Con esta teoría sin dejar de creer que es muy válida, ya está mandada a recoger por las circunstancias electorales que se viven hoy en día. Hoy en nuestra población adulta hay un gran número de ciudadanos que por patologías médicas, por analfabetismo y por problemas visuales y otros por escasa memoria de recordación de los candidatos y de los partidos, esa población llega al cubículo y por cualquier circunstancia de las enumeradas anteriormente se pone a mirar el tarjetón, unos grandes y otros pequeños y se le olvidó su candidato, o no lo alcanza a visualizar y como no puede pedir ayuda a nadie y viendo que se está demorando mucho allí, opta por entregar los tarjetones sin usarlos, es decir, nos encontramos con tarjetas no marcadas como las llama la Registraduría. Para corroborar lo anterior miremos el número tan abultado de tarjetones no marcados en cada escrutinio y van a coincidir conmigo y tenemos que hacer algo.

Yo propongo que esas personas de cierta edad lleguen a la mesa de votación y manifiesten que van a votar por sus candidatos de un movimiento y que un testigo electoral de dicha agrupación públicamente marque los candidatos del votante. Se que se van a levantar muchas opiniones en contrario, puede que esta idea guste o no guste, pero debemos hacer algo para evitar que una persona, muchos de ellos campesinos se desplacen a la cabecera municipal con intención de votar y no lo puedan hacer. Si usted tiene una idea diferente sería bueno que la contara y haremos cauda entre todos para que esto se reforme.

Sólo sería cambiar un articulito, “el voto podrá ser público si el elector lo quiere”. La historia se repite.

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