Opinion

Convención conservadora (II)

Por: Mario Arias Gómez.

En tres días se llevará a cabo el cantinflesco cónclave del insepulto conservatismo, pomposamente rebautizado: “Convención Programática Virtual 2020”, repudiada por muchos. Fantasioso ritual, jocosamente autocalificado de histórico, oficiado por desvergonzados, fantasmales politicastros que rondan -todavía- por la desmantelada, deshabitada casona del Park Way-Bogotá. Satanes que cada cuatro años sacan del hoyo la cabeza para exhibirse como ‘ángeles del mal’ del cascarón, otrora altivo, glorioso, sempiterno partido de Caro y Ospina, cuya fiel soldadesca predominaba -casi por mitades- en el Congreso, Gobernaciones, Alcaldías, Asambleas y Concejos.

Laureano Gómez Castro

Despojos -y no es una metáfora, es rigurosamente así- confiscados por una monocorde, mendaz, oprobiosa, insaciable cáfila de imbatibles, libertinos vividores; politizados capos del CVY, el serrucho, la corrupción, las coimas; impudicias que redujeron al partido a una mínima expresión -encuesta polimétrica, Cifras y Conceptos, publicada por la revista Semana (No. 2009) 01/11/2020-, representada por un apabullante, afrentoso, exiguo 2 %, igual al barbilampiño partido Mira.

Gilberto Alzate Avendaño

Anodino cotejo en que apoyé mi columna anterior (04/11/2020), amparada en ese avaro, cicatero, infeliz 10 % de imagen favorable, de los partidos en general, desfavorable 85 %, la afinidad (en su orden): 1) Centro Democrático, 13 %. 2) Colombia Humana, 12 %. 3) Partido Verde, 7 %. 4) Partido Liberal, 5 %. 5) Polo Democrático Alternativo, 3 %. 6) Cambio Radical, 3 %. 7) Partido de la U, 3 %. 8) Partido Conservador, el penoso, vergonzoso 2 %. 9) Mira, 2 %.

Reseña que mortificó -al parecer- injustificadamente a un entrañable contertulio, quien sin querer queriendo, con sabor a reproche, replicó: “Huyyy don Mario, te despachaste”, esto, a pesar de que el escrito se refería clara, explícitamente a la situación heredada del alevoso, insincero Carlos Holguín -mimesis de Uribe-, gazmoño, hipócrita, intrigante, oportunista, farsante con ínfulas de grandeza.

Desenmascarado, odiado, perjuro Judas, cuya, aviesa conducta puso patas arriba al conservatismo, luego de otorgarle todos los honores y dignidades -extendidas a los suyos-. Renegado orangután que finalmente -como ‘réciprocité’- lo traicionó.

Catastrófico, repulsivo corsario, sepulturero del partido, que con insoportable aire de superioridad, cegado por la soberbia, arteramente castró su vocación de poder, confabulándose -sin pudor- con el Infernal pontífice de la incendiaria, primitiva, sanguinaria ultraderecha -su horma del zapato- a quien ‘vía express’ lo entregó, jurándole (arrodillado) al intruso, acatamiento, fidelidad perpetua.

Camuflado ‘Caballo de Troya, utilizado por el innombrable para asaltar la fortaleza goda; dinamitar irreparablemente la unidad; conquistar, manipular parte importante de la confusa dirigencia, la desprevenida, desconcertada feligresía, semilla del CD, donde, bajo su cobijo, medran sin escrúpulo ni vergüenza, siendo manejados a su antojo.

Omar Yepes Alzate

A propósito, me conmovió -de veraz- la definición que de ‘INGRATITUD’ hizo el olvidadizo corresponsal: “Enfermedad gravísima de la memoria y dureza extrema de corazón”, que -ipso facto- asocié con el trillado refrán: “Dime de qué presumes y te diré de qué adoleces”; referido a quien se atribuye una virtud de la que carece.

Rememoración autobiográfica padecida -en carne propia- por este dolido escudero, al quedarse con la mano estirada; imborrables: apatía, desaire, desdén, frialdad, indiferencia, indolencia, insensibilidad que me removieron fibras del alma.

Retomo el hilo perdido: Relatar las argucias, conjuras, embustes, escándalos, imposturas, puñaladas traperas consumadas por el traidor valluno, contra el caricaturizado, desdibujado partido; sinvergüenzuras que lo condujeron al menesteroso estado en que agoniza, llenaría varios libros; descollando, el referido a la torva, cómplice alianza con el rústico promotor -de corazón de piedra- de la ‘Seguridad Democrática’, falto de idoneidad moral, incapaz de domeñar sus primarios instintos; incriminado por los infames falsos positivos, revividos por la sumisa mascota; pasados de agache por sus ‘primus ínter pares’, los ciegos, serviles termocéfalos azules.

Mariano Ospina Pérez

Baldón compartido por este degradado, desenfadado, prostituido séquito de corifeos del ‘inimputable’, dueño de los tres huevitos, quienes sumergidos en el oceánico “lodazal” de la corrupción, la narco-parapolítica, seguramente se desgañitarán ofreciendo el sábado -de dientes para afuera- drenarla, cuando lo preeminente es visibilizarla sin titubeos, denunciarla sin tapujos.

Termino parafraseando el poema aducido a Brecht, perteneciente al antinazi, Martin Niemöller:

“Cuando vinieron los uribistas a buscar a sus opositores,

guardé silencio porque yo no era opositor;

Cuando los uribistas encarcelaron a sus opositores,

guardé silencio porque yo no era opositor;

Cuando vinieron los uribistas a buscar a los periodistas opositores,

no protesté porque yo no era periodista opositor;

Cuando vinieron los uribistas a buscar a los políticos independientes,

no pronuncié palabra porque yo no era político independiente;

Cuando finalmente vinieron los uribistas a buscarme a mí,

no había nadie más que pudiera protestar.”

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